Reserva Federal de EE. UU. Mantiene Tipos de Interés sin Cambios en Medio de la Alta Inflación
El miércoles, la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos ha decidido mantener los tipos de interés sin cambios, manteniéndolos en el intervalo del 5,25%-5,5%. Esta decisión no ha sorprendido al mercado, ya que se esperaba esta acción por parte del banco central debido a la persistencia de la alta inflación en el país. Esta alta inflación ha obligado a la Fed a mantener los tipos de interés en su nivel más alto desde 2001, retrasando así la desescalada de la lucha para domar el IPC.
Desde marzo de 2022 hasta el verano de 2022, la Fed había aumentado los tipos de interés en 5,25 puntos porcentuales en un intento de controlar la inflación. A diferencia de otras autoridades monetarias como el Banco Central Europeo (BCE), los precios en Estados Unidos no han dejado margen a la Fed para suavizar su estrategia.
La mayoría de los 19 máximos dirigentes del banco central estadounidense, que incluye a los miembros del consejo de la Fed y los presidentes de los bancos centrales regionales del país, preven un solo recorte de tipos para lo que queda del año. Hasta ahora, se esperaban tres recortes. Sin embargo, el presidente de la Fed, Jerome Powell, ha aclarado que 15 de los 19 dirigentes esperan entre uno o dos recortes, aunque consideran más probable uno solo.
Persistencia de la Inflación: un Reto para la Fed
La dificultad de reducir el alto nivel de precios en Estados Unidos se refleja claramente en la reducción del número de recortes de tipos esperados. La inflación en el país bajó significativamente desde el máximo del 9,1% en junio de 2022 al 3% en junio de 2023, lo que generó expectativas de seis a siete bajadas de tipos en 2024. Sin embargo, la reducción de la inflación se ha estancado en los últimos meses y el índice no ha logrado bajar del 3%.
Los altos cargos de la Fed limitaron en diciembre, y mantuvieron en marzo, los recortes previsibles para este año a tres de 0,25 puntos. Ahora, han reducido aún más estas expectativas, en línea con las previsiones de los analistas.
El dato de la inflación de mayo, que se conoció también este jueves, proporcionó un respiro pero no fue suficiente. El IPC general bajó una décima, al 3,3%, cuando el mercado esperaba que se mantuviera respecto a abril. La inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles de la energía y los alimentos, cayó dos décimas, una más de lo esperado, hasta el 3,4%.
Jerome Powell ha señalado que más datos positivos harían más posibles los recortes de tipos, así como un deterioro inesperado del mercado laboral. Sin embargo, también advirtió que datos peores de la inflación podrían llevar a la Fed a mantener los tipos de interés durante más tiempo.
La economía de Estados Unidos ha demostrado ser más fuerte de lo esperado, creciendo un 1,3% en el primer trimestre y mostrando indicadores de una mayor expansión en el segundo trimestre. Este crecimiento, impulsado por el consumo doméstico y la inversión inmobiliaria, contribuye de forma negativa a reducir la inflación.
A diferencia del BCE, la Fed tiene un doble mandato: mantener la estabilidad de precios y lograr el pleno empleo. Los datos actuales del mercado laboral no presionan a la Fed a reducir los tipos de interés. En mayo, la creación de empleo aumentó de 175.000 nuevos puestos de trabajo a 272.000, superando las expectativas de 180.000. Además, la subida de los salarios creció del 3% al 4,1% y las solicitudes del subsidio de desempleo se mantienen en niveles históricamente bajos.
La Fed ha mantenido sus previsiones sobre el PIB (2,1%) y el desempleo (4%) para este año, pero ha aumentado las del IPC general (del 2,4% de marzo al 2,6%) y la inflación subyacente (del 2,6% al 2,8%).
Una de las grandes incógnitas es si la Fed recortará los tipos antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos del próximo 5 de noviembre. Si termina realizando dos bajadas en lo que queda de año, es probable que se produzcan en septiembre y noviembre. Sin embargo, si solo aprueba una bajada, es más probable que suceda en diciembre, lo que implicaría un escenario de inflación aún más persistente, algo que podría ser perjudicial para el actual presidente, Joe Biden.
