Támara Echegoyen: Abanderada Española, Navegante de Éxito y Visionaria del Deporte
El mundo del deporte está lleno de héroes y heroínas que no solo se destacan en su disciplina, sino que también ejercen como embajadores de sus respectivos países. Támara Echegoyen, una atleta de vela de renombre mundial, es una de esas figuras. Recientemente, ha sido nombrada abanderada española en los próximos Juegos Olímpicos de París, compartiendo este honor con Marcus Cooper.
Este nombramiento usualmente se otorga a los deportistas más laureados, pero en esta ocasión, la primera elección, Maialen Chorraut, tuvo que declinar debido a su competición en la jornada siguiente. Entonces fue cuando Alejandro Blanco, Presidente del Comité Olímpico Español (COE), llamó a Echegoyen para darle la noticia.
Del Teléfono al Foco Mediático
«Fue una de las mejores llamadas que he tenido», confiesa Echegoyen. «Fue muy cordial. Tengo muy buena relación con Alejandro; él también es ourensano. Me explicó cuál era el procedimiento y los criterios que seguía el COE para tomar la decisión de quién sería el abanderado y por qué me lo proponía a mí. No fue una llamada muy larga pero sí muy emocionante.»
Este nombramiento implica una exposición mediática mayor. Sin embargo, Echegoyen no se inmuta. «Siempre he tenido una relación muy buena con la prensa. Siempre me han tratado muy bien. Soy consciente de que ni mi deporte ni mucho menos yo somos populares, aunque seamos muy exitosos en el campo de batalla.»
Expectativas y Presiones
Afrontar los Juegos Olímpicos siempre conlleva una gran presión, especialmente cuando se espera que logres buenos resultados. Echegoyen, sin embargo, ve esto como una motivación, no como una carga. «No sé si por bien o por mal, siempre hay un foco en mí en los Juegos, desde los primeros. Muchas veces me costó entender que esas expectativas que la gente tiene sobre mis equipos a la hora de afrontar los Juegos vienen marcadas por los resultados que tuvimos.»
Enfrentando la Competencia
Echegoyen ha tenido un historial exitoso en los Juegos Olímpicos, habiendo ganado el oro en Londres. En Río y Tokio, quedó en el cuarto lugar, un puesto que describe como «amargo», pero no por la falta de medalla, sino por no haber alcanzado el objetivo que se había propuesto. «Pero conseguir diploma olímpico es un puestazo; evidentemente fueron amargos para mí, necesité tiempo para asimilarlo, pero simplemente por el hecho de que el objetivo era alcanzable. Y no está nada mal.»
Ahora, a sus 40 años, se prepara para enfrentar los Juegos de París. A pesar de las lesiones y el paso del tiempo, Echegoyen sigue siendo optimista. «El físico no es el mismo que con veinte años y arrastras lesiones que tienes que gestionar. Pero muchas veces la edad y sus límites vienen más marcados por la sociedad que por nosotros mismos.»
El Final de un Ciclo y el Inicio de Otro
Los ciclos olímpicos son extenuantes, tanto física como mentalmente. Para Echegoyen, París podría ser su última competición olímpica. «Sí que me lo planteo y seguramente sean mis últimos Juegos, pero queda un mes y mi única dedicación es poder hacer un resultado en estos.»
Después de tantos años de dedicación y esfuerzo, Echegoyen se siente lista para enfrentar nuevos desafíos y explorar otras oportunidades que no son compatibles con la vela olímpica. «La vela olímpica me ha dado una vida increíble, no sólo a nivel de resultados sino en vivencias y muchas otras cosas. Claramente me encuentro en un momento en mi vida en que estoy disfrutando mucho la campaña olímpica, pero también quiero encarar otros desafíos que no son compatibles con ella.»
Preparándose para París
En cuanto a los Juegos de París, Echegoyen y su compañera Paula Barceló están trabajando duro para prepararse. «La última parte de preparación es muy importante y en este caso estoy muy tranquila por el trabajo que estamos haciendo Paula y yo. Espero que dé frutos.»
El campo de regatas de Marsella, donde se llevará a cabo la competencia de vela, es un lugar con el que están familiarizadas. «El viento siempre es impredecible, pero nosotras viajamos cada año allí para conocer las condiciones. Marsella es un campo bastante complicado, desafiante, y muchas veces va en contra de todo lo que consideras. Nos pondrán en aprietos a todos.»
Con su espíritu de lucha y su pasión por la vela, no hay duda de que Támara Echegoyen dará lo mejor de sí en los próximos Juegos Olímpicos.
