El aire que respiramos es esencial para nuestra salud y bienestar. Sin embargo, un reciente estudio del Institut de Salut Global de Barcelona ha revelado que la mayoría de la población europea vive con unos niveles de contaminación atmosférica superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). A pesar de que la calidad del aire en Europa ha mejorado en las últimas décadas, aún está por debajo de los umbrales saludables.
La investigación ha analizado los datos sobre contaminación en las provincias españolas, destacando cuántos días al año se exceden los límites de contaminación. Estos días, en los que los niveles de contaminación superan los límites saludables, han sido definidos en el informe como «días sucios«.
Los datos, recogidos entre los años 2003 y 2019, muestran que Barcelona es la peor provincia de España en cuanto a emisiones contaminantes. Barcelona lidera el ránking en la emisión de los gases NO2 (dióxido de nitrógeno) y O3 (ozono). La provincia es la segunda en la emisión del contaminante atmosférico PM2,5 -solo por detrás de Granada- y la octava en la emisión de partículas PM10.
Barcelona registra 175,66 «días sucios» durante todo el año -casi la mitad- si se suman los cuatro compuestos contaminantes analizados: PM2,5 – 110,18 días (segunda posición), PM10 – 18,20 días (octava posición), NO2 – 30,65 días (primera posición) y O3 – 16,63 días (primera posición).
A pesar de los esfuerzos para mejorar la calidad del aire, el estudio señala que el 98,1%, el 80,15% y el 86,34% de la población europea estudiada vive en zonas que exceden los límites saludables de PM2,5, PM10 y NO2 respectivamente. Afortunadamente, se ha identificado una reducción de emisiones contaminantes en el caso del PM2,5 y el NO2, con una presencia que se ha reducido en aproximadamente un 2,5% entre 2003 y 2019.
El investigador del Institut de Salut Global y autor principal del estudio, Zhao-Yue Chen, señala que «se necesitan esfuerzos específicos para abordar los niveles de PM2,5 y O3 […] especialmente en el contexto del rápido aumento de las amenazas del cambio climático en Europa».
Además de los problemas de salud asociados con la contaminación del aire, la gran cantidad de contaminación presente en Barcelona puede agravar los episodios de polen -y alergia- que se esperan para finales de marzo. Un estudio de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica ha demostrado que existe una relación entre la contaminación y el polen que producen las plantas. Esto significa que la contaminación del aire no solo es un problema de salud en sí mismo, sino que también puede exacerbar otras condiciones de salud, como las alergias.
Estos hallazgos subrayan la necesidad de tomar medidas para reducir la contaminación del aire, tanto a nivel local como global. La salud y el bienestar de la población dependen en gran medida de la calidad del aire que respiramos. Es imprescindible que se adopten medidas para reducir la emisión de contaminantes atmosféricos y garantizar que el aire que respiramos esté dentro de los límites saludables establecidos por la OMS.
