El Niño se desvanece pero la Niña amenaza con pocos efectos de enfriamiento
El fenómeno meteorológico natural conocido como El Niño ha estado en el centro de atención en los últimos tiempos, en gran parte debido a su contribución a que 2023 fuera el año más caluroso jamás registrado. Sin embargo, este fenómeno ha reducido notablemente sus efectos en las últimas semanas, allanando el camino para la llegada de su fase opuesta de enfriamiento: La Niña.
El Niño y La Niña son fenómenos climáticos que forman parte del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). Este ciclo tiene tres fases: El Niño, un período neutral y La Niña. Cada una de estas fases tiene efectos significativos en el clima global.
El Niño y su impacto en el clima global
El fenómeno de El Niño tiene la capacidad de debilitar los constantes vientos alisios que soplan de este a oeste a través del Pacífico tropical. Este debilitamiento afecta el movimiento de agua cálida de este vasto océano, calentando los lados central y oriental del océano, generalmente más fríos. Como resultado, se alteran las precipitaciones sobre el Pacífico ecuatorial y los patrones de viento que cambian la temperatura y la lluvia en todo el mundo.
Este calor adicional inyectado en la superficie del Pacífico libera energía a la atmósfera que puede elevar temporalmente las temperaturas globales. Es por esta razón que los años de El Niño suelen figurar entre los más cálidos registrados. El último de estos episodios, que comenzó en junio de 2023, representó el punto máximo de todos los ‘Niños’ jamás registrados, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El efecto del cambio climático
En medio de un planeta que se calienta cada vez más por el cambio climático causado por el hombre, el efecto de enfriamiento global de La Niña puede ser minúsculo. El cambio climático está haciendo que los eventos extremos sean más frecuentes e intensos, y cuando coinciden con El Niño (ENSO) pueden provocar que las condiciones más secas o húmedas asociadas se amplifiquen.
Las elevadas temperaturas globales que causa ENSO también actuaron como «una puerta» hacia el futuro del cambio climático, según Michelle L’Heureux, de la agencia meteorológica estadounidense NOAA.
Periodo neutral entre El Niño y La Niña
Aunque El Niño ya se ha ido disipando, los primeros cuatro meses de 2024 han seguido batiendo récords de calor. Esto no es sorprendente, ya que el ciclo de El Niño suele hacer subir las temperaturas hasta un año después de su inicio.
Los científicos prevén que el período neutral entre ambos ciclos comenzará entre los meses de mayo y julio. No obstante, se espera que las temperaturas por encima de lo normal persistirán hasta julio en los hemisferios norte y sur.
La Niña y sus efectos
Se espera que La Niña haga que el Océano Pacífico oriental se enfríe durante un período de entre uno y tres años. Este fenómeno genera los efectos opuestos a los de El Niño en el clima global, conduciendo a condiciones más húmedas en partes de Australia, el sudeste asiático, India, el sudeste de África y el norte de Brasil, mientras que provoca condiciones más secas en partes de América del Sur.
Además, La Niña también puede contribuir a que los huracanes del Atlántico sean más severos. De hecho, la NOAA ha pronosticado una temporada de tormentas «extraordinaria» para este año.
A pesar de que La Niña tiende a hacer bajar las temperaturas globales, L’Heureux advirtió que no hay que lanzar las campanas al vuelo ante un supuesto alivio del calentamiento global. «El mundo se está calentando y ENSO está actuando de manera secundaria a eso», dijo.
Incluso este año, con el posible desarrollo de La Niña, todavía se espera básicamente un récord de temperatura media global situado entre los cinco primeros actualmente registrados. La NOAA estima que hay un 69 por ciento de posibilidades de que La Niña comience en algún momento entre julio y septiembre.
