La Fiscalía de Asturias pide la condena a un recluso por humillar y despreciar a otro por cambiar de sexo y registrarse como mujer

Preso acusado de delito de odio en Asturias, España: Un caso de discriminación y falta de respeto hacia la identidad de género

En un reciente comunicado, la Fiscalía del Principado de Asturias ha iniciado los procedimientos legales para la condena por un delito de odio contra un recluso del Centro Penitenciario de Asturias. El acusado ha sido señalado por despreciar y humillar públicamente a un compañero de celda, después de descubrir que había hecho un cambio de denominación sexual en el Registro Civil, pasando a identificarse como mujer. Este caso pone de relieve la importancia de la tolerancia y el respeto hacia las identidades de género en todos los ámbitos de la sociedad, incluido el sistema penitenciario.

La acusación se basa en las conclusiones provisionales presentadas por el Ministerio Fiscal ante el Juzgado de Instrucción número 1 de Oviedo. Este documento ha llevado a la apertura de juicio oral, según ha confirmado la Fiscalía.

Según el Ministerio Fiscal, el acusado, nacido en 1991, estaba cumpliendo su condena en el Centro Penitenciario de Asturias cuando se enteró de que su compañero de módulo había solicitado cambiar su denominación sexual en el Registro Civil. Una vez que la rectificación fue autorizada en agosto de 2023, y su compañero fue registrado oficialmente como mujer, comenzó a someterlo a un constante desprecio y humillación.

Un ambiente tóxico para la salud mental y el bienestar

El acusado ha sido señalado por ofender a su compañero en público, delante de otros internos, y por referirse a él con términos peyorativos y amenazantes relacionados con su nueva identidad de género. Tales actitudes no solo son moralmente reprobables, sino que también pueden tener un impacto negativo en la salud mental y el bienestar de las personas afectadas.

La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito de odio según el artículo 510.2.a) 5 del Código Penal. La petición de la Fiscalía es que se condene al acusado a un año de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. Además, solicitan una multa de 8 meses a razón de nueve euros por día, con responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago, e inhabilitación especial para profesión u oficio en el ámbito docente, deportivo y de tiempo libre durante cuatro años.

Este castigo no solo busca penalizar al infractor, sino también proteger los derechos humanos y fomentar la tolerancia y el respeto hacia todas las identidades de género. Además, se espera que este caso sirva para concienciar sobre la importancia de la educación en diversidad y el respeto a la identidad de género, especialmente en entornos que pueden ser difíciles, como los centros penitenciarios.

En cuanto a la responsabilidad civil, se solicita que el acusado indemnice al denunciante con 1.000 euros por el daño moral sufrido, además de los intereses legales correspondientes. Este tipo de compensación puede ayudar a aliviar parte del estrés emocional y el daño psicológico que este tipo de situaciones pueden causar.

La identidad de género es una parte fundamental de la identidad personal y debe ser respetada en todos los ámbitos de la vida, incluido el sistema penitenciario. Este caso pone de manifiesto la necesidad de seguir trabajando para garantizar que se respeten los derechos y la dignidad de todas las personas, independientemente de su identidad de género.