La Eurocámara apoya relajar los controles medioambientales a los pequeños agricultores

El Parlamento Europeo ha tomado una decisión que puede cambiar la forma en que se practica la agricultura en Europa. El miércoles pasado, el pleno del parlamento respaldó una revisión de la Política Agraria Común (PAC), una medida que aliviará la carga administrativa sobre los pequeños agricultores y les eximirá de ciertos controles y sanciones medioambientales. Esta decisión está destinada a las pequeñas explotaciones agrarias de menos de 10 hectáreas y es vista como un paso positivo hacia la simplificación de las prácticas agrícolas.

El Parlamento aprobó la revisión del reglamento de los planes estratégicos de la PAC y del reglamento horizontal de la PAC con 425 votos a favor, 130 en contra y 33 abstenciones. Este resultado sigue las modificaciones técnicas propuestas por el Consejo y aprobadas por la comisión de Agricultura de la Eurocámara el pasado 15 de abril.

Después de esta aprobación, el Consejo adoptará formalmente el reglamento. Si todo avanza según lo previsto, se espera que entre en vigor a finales de esta primavera y se aplique con carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2024.

El principal objetivo de estas propuestas legislativas es proporcionar a los agricultores y a los Estados miembros mayor flexibilidad para cumplir con ciertas condiciones medioambientales. Sin embargo, a pesar de esta flexibilidad, la Comisión asegura que no se comprometerá el nivel general de ambición en lo que respecta a los objetivos de protección medioambiental y climática de la política agrícola de la Unión Europea (UE).

La UE ha demostrado una vez más su solidaridad con el sector agrario al relajar los requisitos medioambientales asociados a las ayudas de la PAC. Esta medida fue anunciada a finales de febrero con el objetivo de apaciguar las movilizaciones del campo en la víspera de las elecciones europeas.

Para recibir el apoyo de la PAC, los agricultores deben cumplir con un conjunto mejorado de nueve normas beneficiosas para el medio ambiente y el clima conocidas como ‘BCAM’. Este principio de condicionalidad se aplica a cerca del 90% de la superficie agrícola utilizada en la UE y juega un papel importante en la integración de prácticas agrícolas sostenibles.

Según datos del Ejecutivo comunitario, la exención de los pequeños agricultores de los requisitos asociados a estas normas simplificaría considerablemente el trabajo diario de los pequeños agricultores. Estos agricultores representan el 65% de los beneficiarios de la PAC, aunque solo cubren el 9,6% de las superficies que reciben ayudas de la PAC.

La Comisión propuso una revisión específica de las BCAM 6, de cobertura mínima de suelo en los períodos más sensibles; BCAM 7, de rotación en tierras de cultivo y BCAM 8, de porcentaje mínimo de barbecho. En esta revisión se anima a los Estados miembro a ofrecer más flexibilidad para su cumplimiento.

Además de estos cambios específicos, los Estados miembro podrán eximir a determinados cultivos, tipos de suelo o sistemas agrícolas del cumplimiento de los requisitos sobre labranza, cobertura del suelo y rotación o diversificación de cultivos (respectivamente, BCAM 5, 6 y 7).

También será posible establecer exenciones específicas para permitir el arado y restaurar pastos permanentes en lugares ‘Natura 2000’ en caso de que sufran daños debido a depredadores o especies invasoras (BCAM 9).

En casos extremos de condiciones climáticas adversas que impidan a los agricultores trabajar adecuadamente y cumplir los requisitos de las BCAM, los gobiernos también podrán introducir excepciones temporales, que deberán tener una duración limitada y aplicarse únicamente a los beneficiarios afectados.

Los países de la UE también tendrán que revisar sus planes estratégicos de la PAC antes del 31 de diciembre de 2025 si se actualizan a nivel de la UE leyes medioambientales y climáticas específicas, como, por ejemplo, sobre la conservación de las aves silvestres y los hábitats naturales de la fauna y la flora silvestre o la protección de las aguas.

A pesar de estas medidas, la revisión de la PAC ha sido criticada por organizaciones medioambientales. Greenpeace, SEO/BirdLife y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) han afirmado que el recorte de los requisitos medioambientales «hará aún más vulnerable al campo europeo frente al avance de la desertificación o el impacto del cambio climático».

Estas organizaciones han criticado que la reforma se ha realizado «a toda prisa» y «sin el suficiente debate público ni la participación de las organizaciones implicadas». También han acusado al Parlamento Europeo de «ceder al lobby agroindustrial» y han expresado su esperanza de que el próximo Parlamento Europeo «enmiende esta situación».

Finalmente, SEO/BirdLife y WWF han solicitado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y a las consejerías autonómicas del ramo que no contribuyan a esta senda que «debilita» la ambición de la actual PAC y se comprometan con las explotaciones de mayor valor socioambiental, reconociendo su valor y remunerando su contribución a la generación de bienes públicos, así como con una transición hacia un modelo agroalimentario más sostenible al menos en nuestro país.