El presidente de Cajamar, durante la entrevista celebrada en el ADDA.

El presidente de la cooperativa de crédito Cajamar, Eduardo Baamonde, ha defendido recientemente una visión de crecimiento económico más equitativo y un modelo de banca de proximidad. Este enfoque ha permitido a Cajamar mantener más de un tercio de su red en municipios de menos de 5.000 habitantes. En un reciente evento en Alicante, Baamonde interactuó con el presidente de Microsoft España, Alberto Granados, y compartió sus pensamientos sobre el estado actual de la economía y las perspectivas futuras para Cajamar y la industria bancaria en general.

El año pasado, Cajamar logró un beneficio de 127 millones, lo que supuso un aumento del 68%. Baamonde se mostró optimista sobre las perspectivas para este año, a pesar de la situación económica incierta. La cooperativa de crédito se preocupa más por entender cómo va a afectar la economía española a las familias, el impacto de la inflación, la evolución de los tipos de interés, entre otros factores. En lugar de centrarse únicamente en la obtención de beneficios, la misión de Cajamar es ser una herramienta de apoyo para sus socios, que incluyen agricultores, ganaderos, pymes y micropymes.

La economía española está experimentando una polarización, que afecta especialmente a las familias y particulares con menor poder adquisitivo. La inflación ha tenido un impacto significativo, y también hay preocupaciones sobre el precio de la vivienda, el acceso al trabajo y los salarios de los jóvenes. Pese a los desafíos, Baamonde cree que España sigue siendo un país productivo y activo, con sectores importantes como el agroalimentario y el turístico, que deben beneficiar a todos los ciudadanos y promover una economía más equitativa.

Respecto a los tipos de interés, el mercado espera una reducción a partir de junio, tal y como ha anunciado el Banco Central Europeo. Sin embargo, esta previsión dependerá de cómo evolucione la inflación. Una reducción de tipos podría ser positiva, especialmente para las familias y las empresas más endeudadas, y podría impulsar el crecimiento económico en general.

En cuanto a la demanda de crédito, Baamonde afirmó que está funcionando bien. Las empresas necesitan producir e invertir, y la creciente importancia de la sostenibilidad está obligando a muchas de ellas a invertir en la reducción de su huella de carbono y en la mejora de su eficiencia energética, lo que requiere una financiación adecuada.

En un sector dominado por los grandes bancos, Cajamar ha logrado competir gracias a su diferenciación y proximidad. Su especialización en el sector agroalimentario y su inversión en la formación de los agricultores y en la transferencia de conocimientos a este sector les han permitido ganar la confianza de sus clientes. En cuanto a los particulares, el valor de Cajamar reside en su proximidad física y emocional, y en su compromiso con la atención al cliente.

El sector agroalimentario sigue siendo muy importante para Cajamar. Excluyendo las hipotecas, el crédito empresarial en este sector representa cerca del 33% de su negocio. Cajamar tiene una cuota de mercado del 16% en el sector primario en España y está creciendo, expandiéndose hacia el norte y el oeste del país, en zonas principalmente agrícolas y ganaderas.

Respecto a las quejas sobre el trato a los clientes por parte de las entidades bancarias, Baamonde afirmó que Cajamar tiene una alta valoración y se encuentra entre las tres principales entidades en términos de satisfacción del cliente. Reconoció que los clientes son cada vez más exigentes y demandan respuestas inmediatas. Aunque los clientes se están volviendo cada vez más digitales, todavía valoran la posibilidad de poder hablar con una persona en caso de urgencias.

Por último, Baamonde comentó la propuesta del Gobierno de crear una nueva Autoridad de Defensa del Cliente Bancario. Según él, una excesiva regulación no resuelve todos los problemas, y a veces, una relación flexible con los clientes puede ser más efectiva. Respecto al impuesto a la banca, Baamonde expresó su preocupación en cuanto a que cualquier impuesto que se aplique en España y no en otros países puede crear distorsiones en el mercado.

Por Daniel