En un escenario de crisis económica cada vez más profundo, la Bolsa de Hong Kong ha profundizado el drama del sector inmobiliario después del parón de Pascua. La constructora china Vanke ha anunciado una caída de sus beneficios anuales a la mitad, marcando un nuevo récord negativo. Entretanto, las acciones de Country Garden no fueron presentadas, ya que la empresa no había presentado sus cuentas del año anterior, lo que resultó en la suspensión de su cotización. Este es el último golpe en una serie de noticias perturbadoras para un sector que una vez concentró un tercio del PIB y ahora está lastrando la economía del país.
Country Garden, que fue la mayor promotora nacional entre 2017 y 2022, se ha convertido en un ejemplo de esta tendencia a la baja. Las acciones de la empresa valen hoy en día no más que cacahuetes, alcanzando unos 0,06 dólares por título, en comparación con los 2,35 dólares de años anteriores. El derrumbe de la inmobiliaria de Foshan, en la provincia costera de Guandong, ha generado una preocupación creciente.
La empresa centró su negocio en ciudades más pequeñas del interior del país, lejos de las megaciudades saturadas como Pekín o Shanghai. Su rápido ascenso, impulsado por el proceso de urbanización de un país predominantemente rural, fue tan rápido como su caída. Country Garden había acumulado impagos y tapado fugas de agua durante años, hasta que un acreedor solicitó su liquidación ante los tribunales de Hong Kong en febrero.
Las comparaciones con Evergrande, otro gigante de la industria, son inevitables estos días. Ambas empresas rivalizaban en beneficios, pero ahora compiten en problemas. Evergrande supera a Country Garden en deudas, pero los 3.000 proyectos pendientes de la segunda cuadruplican a los de la primera, lo que sugiere un impacto potencialmente mucho más devastador.
Evergrande ya ha sido ordenada a liquidarse por la justicia de Hong Kong tras un año y medio de proceso judicial, siete aplazamientos e infructuosas negociaciones con su larga lista de acreedores. Los expertos debaten si los tribunales del continente ordenarán la venta de los activos de la empresa para satisfacer a los acreedores.
El escándalo de Evergrande también ha afectado a PricewaterhouseCoopers, la empresa encargada de sus auditorías durante más de una década. Las autoridades están investigando su responsabilidad en el caso, y los liquidadores de la empresa están considerando presentar una demanda.
El sector inmobiliario creció sin restricciones durante décadas, impulsado por la nueva clase media, el trasvase masivo del campo a la ciudad y la escasez de alternativas de inversión. El sector, sumando las viviendas presentes y el inventario, superaba los 50 billones de dólares en 2019, el doble que el mercado estadounidense.
Sin embargo, el covid y las restricciones a los préstamos a las inmobiliarias impuestas por Pekín, alarmada por la creciente deuda, han arruinado el negocio. Según un estudio reciente de Nomura, las promotoras solo han entregado un 60% de las viviendas compradas sobre plano entre 2013 y 2020.
En este contexto, se estima que hay entre 50 y 100 millones de apartamentos vacíos, algunos aún por terminar. Los precios llevan años cayendo y, con el 70% de la riqueza urbana en el sector, muchos chinos se están empobreciendo. La incertidumbre sobre la entrega de las viviendas ha generado «huelgas de hipotecas» en casi un centenar de ciudades.
Ante este panorama, el Gobierno, obsesionado con la estabilidad social, ha reabierto líneas de crédito para que las inmobiliarias puedan entregar las viviendas prometidas. El Ministerio de Vivienda ha anunciado recientemente un paquete de 200.000 millones de yuanes (unos 26.000 millones de euros) destinados a 6.000 proyectos. Sin embargo, Pekín no pretende que vuelva el esplendor de antes, sino salvar lo que pueda. El nuevo mantra económico se refiere a las «nuevas formas de producción de calidad», más orientadas a la innovación y la tecnología, como nuevo motor económico.
La última Asamblea Nacional Popular dejó claro un mensaje: las inmobiliarias que tengan que caer, caerán.
