Imagen de archivo del CAP Poblenou.

En un reciente anuncio, se reveló que un total de 22 plazas MIR en la especialidad de medicina de familia quedaron sin cubrir en Catalunya. Este hecho se produjo a pesar de la ‘repesca’ realizada por el Ministerio de Sanidad para llenar las vacantes restantes luego de la primera convocatoria. Este número es el más alto registrado en años recientes; en 2023, sólo quedaron ocho plazas vacías. En toda España, se contabilizaron 246 plazas de medicina de familia sin ocupar.

Esta ‘repesca’ fue implementada como un segundo llamamiento por parte del ministerio a cargo de Mónica García para llenar las plazas MIR vacantes. La especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria fue la que más plazas desiertas tuvo: inicialmente 459 en toda España y 98 en Catalunya. Sin embargo, este miércoles, después de la ‘repesca’, estas cifras se redujeron a 246 y a 22, respectivamente.

Medicina de familia es la especialidad con más plazas disponibles en el examen MIR, con 2.500 plazas. Este número supera con creces a la segunda especialidad con más plazas, Pediatría, que tiene 508. Sin embargo, es preocupante que sea la especialidad con más plazas vacantes, considerando que es en la que más profesionales faltan. Esta situación lleva a preguntarse si los futuros médicos están evitando intencionalmente la medicina de familia. «No es catastrófico, es lo siguiente», afirma David Arribas, médico de familia y vicesecretario del sindicato Metges de Catalunya (MC).

Arribas explicó que el año pasado quedaron ocho plazas vacantes de medicina de familia en Catalunya en la ‘repesca’. Además, se debe considerar que habrá renuncias, que el año pasado fueron del 12%. Y la situación se agrava aún más al final de la formación, ya que solo un 60% de los médicos de familia deciden quedarse trabajando en el Institut Català de la Salut (ICS). «Un 40% de los profesionales no quieren seguir trabajando aquí, es una debacle», opina. Arribas asegura que hace tres años que quedan vacantes plazas en esta especialidad. «Hay una falta de interés en la medicina de familia», dice.

Según Arribas, la razón principal de esta situación es las condiciones laborales. La burocracia y el exceso de horas que implica trabajar en un centro de salud impiden que los profesionales puedan formarse adecuadamente. «No es una especialidad atractiva, así que es básico cambiar las condiciones laborales», insiste.

Por otro lado, Jordi Mestres Lucero, vocal de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic), apunta que Catalunya es la segunda comunidad, después de Andalucía, que más plazas de medicina de familia oferta. Mestres señala que Catalunya tiene un «hándicap» en comparación con comunidades como Madrid, que tiene muchas unidades docentes y muy diversas. Además, señala que no todas las plazas disponibles son atractivas ya que dependen de hospitales comarcales que quedan un poco en segundo plano.

Mestres asegura que hay «mucha casuística» detrás de esta realidad y no se puede interpretar como una huida general de la medicina de familia. «Puede haber una parte que se explique por la precariedad, pero no todo se puede explicar desde aquí. No cualquier médico puede ser médico de familia, es una especialidad muy compleja, con mucha responsabilidad y con mucho vínculo con el paciente. Cada persona que te entra es ya un examen», asegura Mestres.

El vicepresidente del Col.legi Oficial de Metges de Barcelona (COMB), Jaume Sellarès, coincide con Mestres. Sellarès cree que detrás de esta situación se encuentran «varios factores» y no «una única causa». «La medicina de familia no está presente en la universidad, pero ni aquí ni en Madrid. Y en algunos casos son los propios médicos los que tienen una actitud de que ‘todo es un desastre'», apunta Sellarès. Añade que, aunque esta es una especialidad «dura», también hay otras que lo son, como Cirugía.