Jabari Parker, en el reciente clásico liguero con el Barça

El baloncesto es más que un deporte para el ala-pívot de 29 años Jabari Parker, es su pasión, su liberación, y su forma de vida. «Solo quiero jugar al baloncesto, quiero divertirme y disfrutar de mi vida», declaró hace unos meses en una entrevista. Ahora, convertido en uno de los referentes del FC Barcelona, ha firmado una renovación de su contrato por dos años más, hasta 2026.

Parker llegó a Barcelona el verano pasado, buscando una nueva oportunidad para revivir su carrera después de verse lastrada por múltiples lesiones mientras jugaba en la NBA. Su paso por la liga estadounidense estuvo marcada por dos fracturas del ligamento cruzado anterior cuando formaba parte de los Milwaukee Bucks (2014-2018).

Justo cuando estaba recuperando su mejor forma después de la primera lesión, llegó la segunda. Estas lesiones, sumadas a un carrusel de traspasos y molestias en la rodilla, llevaron a Parker a diferentes equipos, incluyendo Chicago, Washington, Atlanta, Sacramento, y Boston, hasta que finalmente se encontró sin equipo en enero de 2022.

Sin embargo, el destino le tenía reservado un nuevo camino. Tras un año de inactividad, el jugador estadounidense llegó a Barcelona en busca de redención. Desde su llegada, Parker ha demostrado su valía, convirtiéndose en un pilar crucial para el equipo dirigido por Roger Grimau.

No solo ha logrado impactar en la cancha, sino que también ha forjado una relación sólida con los seguidores del equipo. La comunión con la afición del Palau Blaugrana es total, una unión sellada con los Dracs tras el clásico de Euroliga ante el Real Madrid (83-78) que terminó con la peor racha del conjunto de Grimau esta temporada; tres victorias en 10 partidos.

El jugador estadounidense ha demostrado que no le tiembla el pulso en los momentos clave, además de ser el segundo máximo anotador del equipo en la Euroliga y la ACB, solo por detrás de Hernangómez (10,3 puntos, 3,9 rebotes y 9,3 de valoración en 33 partidos europeos).

Parker, hijo del exjugador de la NBA Sonny Parker y Lola Finau, miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, creció bajo la fe de los mormones y leyendo la Biblia a diario junto a sus tres hermanos. Espiritual, sociable y tranquilo, se sumerge en la lectura y la música antes de los partidos.

Ahora, en Barcelona, el jugador ha encontrado su espacio en el vestuario azulgrana y en la capital catalana. Ha recuperado la felicidad y se quedará en Barcelona dos cursos más, con la esperanza de continuar siendo un jugador crucial para el equipo y vivir su pasión por el baloncesto sin restricciones. En palabras del propio Parker, «Estoy muy agradecido. Desde el primer momento que vine a Barcelona he tenido buenas sensaciones, buenos partidos y experiencias. Solo quiero mantener esos buenos momentos con más años aquí en Barcelona».