El Gobierno de Giorgia Meloni prepara un decreto de urgencia con nuevas medidas de seguridad después de dos jornadas de violentas protestas en Milán, marcadas por enfrentamientos con la Policía, escenas de guerrilla urbana y saqueos de comercios.
Refuerzo militar y medidas para menores
La coalición conservadora que respalda al Ejecutivo italiano convocó este lunes una reunión de urgencia para responder a los altercados y evitar que la situación derive en un escenario semejante al registrado en la vecina Francia. El Consejo de Ministros debatirá este martes el decreto ley, según anunció el viceprimer ministro Matteo Salvini.
De aprobarse, sería la quinta ocasión en que el Gobierno de Meloni emplea esta fórmula legislativa de urgencia ante una cuestión relacionada con la seguridad. Entre las iniciativas analizadas figuran el incremento de la presencia militar en las calles y un endurecimiento de las restricciones para los menores de edad.
Los incidentes se produjeron después de una manifestación convocada el sábado por la educación, que acabó derivando en disturbios y pillajes. El hecho ha causado especial preocupación porque el 80% de los 200 detenidos en Milán era menor de 18 años y muchos ni siquiera habían cumplido los 14. Por ello, el Ejecutivo estudia autorizar detenciones preventivas de menores sospechosos de poder participar en este tipo de episodios.
Meloni sostuvo que el Gobierno debe contar con «ulteriores instrumentos contra quienes aprovechan las manifestaciones legítimas para sembrar violencia y caos». Entre esas herramientas se contempla el envío de 500 soldados adicionales a Milán para reforzar la misión ‘Calles seguras’.
En esta operación participan actualmente alrededor de 6.800 militares, encargados de proteger embajadas y otros edificios relevantes, así como de patrullar con agentes de Policía o de los Carabinieri en estaciones de tren, autobuses y otros puntos de interés. El Ejecutivo ya contemplaba desde hace semanas elevar hasta 10.000 el número de soldados desplegados en las calles, por lo que el posible refuerzo en Milán forma parte de esa estrategia.
Advertencias de Mattarella y críticas del alcalde
El presidente de la República, Sergio Mattarella, realizó una inusual advertencia al Gobierno y pidió un análisis «inteligente y profundo» que permita identificar las causas del problema e «impedir la violencia», procedente de «sujetos inéditos». El jefe del Estado expresó además su plena solidaridad con las fuerzas del orden y recalcó que «toda violencia es inaceptable».
Sus declaraciones se produjeron después de que el alcalde de Milán, Beppe Sala, reprochara al Ministerio del Interior no haber previsto un despliegue suficiente para prevenir los disturbios. Sala consideró que los 200 agentes presentes en las calles de la capital lombarda eran insuficientes y que no transmitían la sensación de tener la situación bajo control.
El alcalde también manifestó su inquietud por la posibilidad de que los incidentes se repitan durante las próximas semanas, siguiendo un patrón similar al de Francia. Como medida de precaución, algunas tiendas de lujo de la Vía Montenapoleone, la segunda calle con los alquileres más caros del mundo, permanecieron cerradas.
Protestas de agricultores y transportistas
El gasóleo sube un 40% en un año
Las movilizaciones de Milán no son las únicas que atraviesa Italia. Desde hace días, agricultores y transportistas protestan en el sur del país por el elevado precio del gasóleo, que ha aumentado alrededor de un 40% en un año.
Este lunes llegaron a bloquear temporalmente varios tramos de autovía. Sus acciones han provocado escasez de productos frescos en algunos supermercados de las regiones meridionales, además de dificultades para el suministro de gasolina y diésel en estaciones de servicio.
Hasta ahora, las protestas de agricultores y transportistas se han desarrollado de forma pacífica, aunque los colectivos amenazan con elevar la presión y marchar sobre Roma si el Gobierno no atiende sus demandas. Meloni aseguró que el Ejecutivo es «extremadamente solidario» con un sector que atraviesa «grandes dificultades» y afirmó que trabaja para ofrecer una respuesta.
La reunión prevista para este martes entre Salvini, responsable de Infraestructuras y Transportes, y las asociaciones del sector será determinante para tratar de rebajar la tensión.
