El investigador del CEAB-CSIC, Miguel Ángel Mateo, realizando una observación de campo en una pradera de posidonia.

El último informe de la UNESCO alerta sobre el acelerado deterioro de los océanos

El Informe sobre el Estado del Océano 2024 publicado recientemente por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO pinta un panorama sombrío sobre el estado actual de los océanos y su acelerado deterioro. Esta publicación se centra no solo en proporcionar una evaluación científica exhaustiva de la salud de los océanos, sino también en aconsejar a los responsables de la toma de decisiones sobre las prioridades políticas y de gestión que deberían considerar para mitigar el impacto del cambio climático en los ecosistemas marinos.

Papel crucial de las áreas marinas protegidas

El informe destaca el papel crucial de las áreas marinas protegidas, la protección de las costas y una adecuada planificación espacial en el mantenimiento de la salud de los océanos. Subraya la necesidad de una verdadera colaboración entre los científicos, los gobiernos y el sector privado para garantizar la implementación efectiva de las políticas y estrategias de gestión.

El documento también advierte sobre el aumento de la temperatura del océano, que ha duplicado su tasa de calentamiento en las últimas dos décadas. El océano, que absorbe el 90% del exceso de calor liberado en la atmósfera, ha experimentado un promedio de aumento de temperatura de 1.45 °C sobre los niveles preindustriales. Esto ha llevado a la creación de puntos críticos con temperaturas superiores a 2 °C en el Mediterráneo, el Atlántico Tropical y los Océanos del Sur.

Implicaciones del calentamiento oceánico

El calentamiento del océano tiene varias implicaciones serias. Por un lado, contribuye al aumento global del nivel del mar ya que el agua se dilata a medida que se calienta. Por otro lado, el océano ha perdido un 2% de su oxígeno desde la década de 1960 debido al aumento de la temperatura y la contaminación, principalmente de las actividades terrestres. Esto ha dado lugar a la creación de 500 zonas casi sin vida debido a la disminución del oxígeno.

Además, el exceso de CO₂ en el océano está cambiando su composición química. El informe estima que la acidez del océano, que ya ha aumentado en un 30% desde la era preindustrial, alcanzará un 170% para el año 2100.

Potencial de los bosques marinos

A pesar del sombrío panorama, el informe también destaca posibles soluciones. Los bosques marinos, incluyendo los manglares y las praderas de posidonia, son particularmente valiosos en la lucha contra el cambio climático ya que pueden absorber hasta cinco veces más carbono que los bosques terrestres. Sin embargo, el informe revela que casi el 60% de los países aún no incluyen la restauración y conservación de los bosques marinos en sus planes de acción para mitigar el cambio climático.

La importancia de restaurar zonas degradadas

El informe subraya la importancia de restaurar las zonas oceánicas ya degradadas y proteger las que aún existen. Según Rafael González–Quirós, director del Centro Oceanográfico de Gijón y uno de los coordinadores del informe, la descomposición de las zonas oceánicas muertas libera el CO₂ que han acumulado, agravando aún más el problema del calentamiento global.

El informe también sugiere la posibilidad de aplicar ingeniería y técnicas para aumentar la capacidad del océano de capturar carbono como una posible solución para mitigar el cambio climático. Aunque esta idea ha sido cuestionada en el pasado debido a los posibles riesgos para el equilibrio del ecosistema marino, González–Quirós sostiene que es necesario explorar todas las opciones posibles dada la emergencia climática actual.

Necesidad de una red de observación oceánica global

Por último, el informe destaca la necesidad de establecer una red de observación oceánica a nivel global para poder implementar soluciones efectivas. Según González–Quirós, para gestionar adecuadamente los problemas actuales y aprovechar las oportunidades, es esencial entender cómo funciona el medio ambiente. La Comisión Europea está actualmente considerando la introducción de una directiva de observación del océano para estandarizar las mediciones y establecer series temporales que permitan determinar las tendencias.

Por Daniel