FORO MEDITERRÁNEO | Los expertos defienden utilizar todas las tecnologías disponibles para evitar la escasez del agua

El cambio climático está exacerbando una vulnerabilidad histórica en el Mediterráneo español: la escasa disponibilidad de agua. Esta situación se ha manifestado con fuerza en los últimos meses en regiones como Catalunya, Andalucía y Murcia. Los expertos universitarios y empresariales reunidos en la segunda jornada del Foro Económico y Social del Mediterráneo coinciden en que la solución requiere tanto de soluciones convencionales como los trasvases o las aguas superficiales y subterráneas, como de otras alternativas menos habituales, como la reutilización y la desalación del agua.

El modelo de inversión desarrollado entre los siglos XIX y XX, que consiste en llevar el agua de donde se tiene a donde se necesita, ya no es suficiente para afrontar los desafíos actuales. En palabras de Gonzalo Delacámara, director del ‘Center for Water & Climate Adaptation’ de IE University, «La seguridad hídrica a largo plazo está vinculada al cambio climático. Hay que apostar por el ‘mix’ en su conjunto». El profesor de la Universidad de Murcia, Paco Cabezas, coincide en esta visión, afirmando que la combinación a seleccionar «dependerá de la necesidad».

Problemas actuales y posibles soluciones

Uno de los planteamientos con más potencial es la regeneración y reutilización de las aguas residuales, particularmente en las zonas con más demanda. La región del sureste español es “probablemente líder europeo» en regeneración y reutilización en la agricultura del agua depurada, según Delacámara. Sin embargo, esta estrategia por sí sola no será suficiente y deberá complementarse con otras, como la reutilización y desalación.

Las nuevas actividades económicas, como el hidrógeno verde y los centros de datos, también están emergiendo como grandes consumidores de recursos hídricos, lo que añade presión a un sistema ya de por sí tensionado. Claramonte sugiere que debe empezarse a decidir qué sectores se atenderán con los recursos actuales.

La falta de unidad institucional complica aún más la situación. Paco Cabezas denuncia la “territorialización” de los recursos hídricos, que más que resolver el problema, lo agrava. Propone que la solución pasa por promover acuerdos, diálogo y acercamiento de posiciones. Por su parte, José Claramonte propone la creación de una secretaría de Estado del Agua y un ministerio de Agua y Energía.

La percepción europea del problema también es un factor clave. Muchos países de la Unión Europea desconocen lo que significa «formar parte de la Europa seca», lo que «lastra» al sur del continente. Esto se refleja en la propuesta de una «política nacional del agua que considere este recurso como un bien de todos los españoles», según el director de la Opinión de Murcia, José Alberto Pardo.

Este escenario impone la necesidad de asignar recursos para afrontar los desafíos. En este sentido, el Gobierno central ha incluido el agua como uno de los 12 proyectos estratégicos en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, con una dotación de 3.485 millones de euros. Entre las inversiones contempladas, se considera la mejora de la capacidad y eficiencia de desalación en las Cuencas Internas de Catalunya (Tordera II y Foix) y en la Demarcación Hidrográfica de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas (Costa del Sol y Levante Almeriense).

Por Daniel