El Manchester City, un equipo que ha demostrado ser una fuerza imparable en la Premier League, volvió a dar una lección de fútbol a su rival de la ciudad, el Manchester United, en su último encuentro. Aunque el United contaba con la esperanza de Erling Haaland, quien había marcado un impresionante total de cinco goles contra el Luton el martes, no fue suficiente para contrarrestar la intensidad y la destreza del City.
El Noruego Erling Haaland, considerado la mayor amenaza para el United, no tuvo su mejor día. A pesar de haber conseguido cinco goles y tres asistencias en los cuatro partidos anteriores, Haaland falló una oportunidad dorada en un enfrentamiento uno a uno con la portería. Sin embargo, el City demostró que no depende de un solo jugador, con una lista de futbolistas decisivos y con capacidad para marcar goles.
Phil Foden, un joven jugador nacido y criado en Manchester, emergió como el héroe del día. Foden anotó los dos goles necesarios para que el City remontara el gol inicial de Marcus Rashford, un jugador de la cantera del United como él. Rashford abrió el marcador con un impresionante gol en carrera al comienzo del partido. Sin embargo, Foden respondió después del descanso para equilibrar el encuentro.
En el campo, el City se mostró dominante, mostrando una vez más las habilidades que han hecho del club un contendiente formidable en la liga. Foden anotó su primer gol desde fuera del área y marcó el segundo con un tiro cruzado y raso. Ambos goles demostraron la variedad de recursos ofensivos del City, que también contó con la contribución de Haaland en un robo a Amrabat, despistado, por la incesante presión adelantada del equipo de Pep Guardiola.
El City mantiene su acoso al Liverpool en la tabla de la Premier League. Los rojos, que vencieron con dificultades al Nottingham Forest la noche anterior, se enfrentarán al City el próximo domingo 10 de marzo. Solo un punto separa a los dos gigantes del fútbol inglés en la tabla de clasificación.
El asedio del City al United fue constante y, probablemente, se intensificó por el temprano gol de Rashford. La presión local obligó a los diablos rojos a colocar a todos sus jugadores, a los once, por detrás de la línea del balón para contrarrestar las múltiples amenazas que representaban Foden y Doku por las bandas, Walker y Aké por dentro y por fuera, y Haaland, De Bruyne, Bernardo y Rodri.
El City conectó hasta 27 disparos y lanzó 15 córners, mientras que el United solo pudo conectar 2 disparos y lanzar 2 córners. El equipo de Guardiola mantuvo un impresionante 74% de posesión del balón, demostrando su dominio total del juego. Por su parte, el portero del City, Ederson, solo tuvo que intervenir en una ocasión para detener un intento de gol de Garnacho, mientras que Onana, el portero del United, tuvo que esforzarse al máximo para intentar retrasar el inevitable destino de su equipo.
