Marineros gallegos limpian y ordenan parte de las redes que utilizan para faenar.

El desafío de la sostenibilidad en la pesca ha llevado a investigadores y pescadores a trabajar juntos en proyectos como Rapansel, un esfuerzo conjunto de el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y la Cooperativa de Armadores del Puerto de Vigo (ARVI). Este proyecto ha estado probando diferentes tipos de redes en un intento por reducir las capturas no deseadas, sin renunciar al volumen habitual de peces objetivo. La idea central es utilizar redes que atrapen peces de buen tamaño, como la merluza y el gallo, pero que excluyan ejemplares juveniles y otras especies no deseadas.

El arte de la pesca selectiva es esencial para reducir el impacto en el ecosistema marino. Esta iniciativa, y otras similares, se han replicado en todo el continente con el objetivo de mejorar la situación de determinadas poblaciones pesqueras. Según el estudio “Increasing selectivity in EU fisheries”, encargado por el Parlamento Europeo y publicado recientemente, el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP) apoyó a 1.493 buques comunitarios en la última década para mejorar su selectividad.

Desde 2014 hasta 2023, Bruselas comprometió inversiones por 12,5 millones de euros para mejorar la selectividad en la pesca. Diez estados miembros, incluyendo a España, se beneficiaron de esta financiación. En España, cerca de medio millón de euros beneficiaron a unos cincuenta barcos, con una inversión promedio de alrededor de 10.000 euros por barco. Los cerqueros, una treintena de ellos, fueron los principales beneficiarios, obteniendo cerca del 80% de la financiación, unos 400.000 euros.

Otros países que recibieron fondos para mejorar la selectividad en la pesca incluyen Dinamarca, Polonia, Italia, Reino Unido, Estonia, Suecia, Francia, Portugal y Finlandia. En cuanto a los tipos de pesca, el FEMP destinó 4,6 millones de euros a artes activas, aquellas que se desplazan en el medio acuático en busca de los peces objetivo, y 6,4 millones de euros a artes pasivas, aquellas que permanecen fijas hasta que son removidas. El saldo restante fue clasificado como indeterminado. Por tipos de redes, las de enmalle y arrastre, las nasas, y los anzuelos y líneas fueron las que más se beneficiaron de los fondos europeos.

El estudio insta a hacer de la selectividad una parte integral del enfoque ecosistémico de la pesca. Para ello, es fundamental «avanzar en el conocimiento sobre la pesca, el comportamiento de las especies y la ecología, promoviendo el intercambio internacional de datos y realizando una evaluación integrada de las medidas». Esto ayudará a entender la mejor manera de implementar la selectividad pesquera. Para lograrlo, es crucial proporcionar soluciones adaptadas a cada especificidad, y realizar pruebas rigurosas para validar su efectividad.

Por Daniel