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La siembra de nubes para generar lluvia artificial no es una posibilidad de futuro en Marruecos, sino una realidad del presente. El gobierno del país vecino ha invertido ya casi 15 millones de euros (14,7) entre los años 2021 y 2023 en el programa Al Ghaith’, destinado a este fin, según confirmaba recientemente el ministro del Agua, Nizar Baraka, durante una sesión parlamentaria.

Innovación en la gestión del agua

La tecnología de siembra de nubes no es nueva, pero su aplicación en Marruecos ha cobrado especial relevancia en los últimos años. Ante la creciente escasez de agua y la necesidad de garantizar el suministro para la agricultura y el consumo humano, el gobierno ha decidido apostar por esta innovadora técnica. El ministro Nizar Baraka explicó que el programa Al Ghaith’ busca aumentar las precipitaciones en las áreas más afectadas por la sequía, utilizando aviones y cohetes para dispersar sustancias químicas en las nubes.

La inversión de 14,7 millones de euros en este proyecto se ha destinado a la compra de equipos especializados, la formación de personal y la realización de estudios atmosféricos. Estos fondos también han servido para la colaboración con expertos internacionales en siembra de nubes, quienes han aportado su conocimiento y experiencia para adaptar la tecnología a las condiciones climáticas de Marruecos.

El impacto de la lluvia artificial ya se ha dejado sentir en algunas regiones del país. Según datos oficiales, las precipitaciones han aumentado entre un 10% y un 20% en las zonas donde se ha aplicado esta técnica. Esto ha permitido mejorar la situación de los embalses y acuíferos, y ha proporcionado un respiro a los agricultores, que dependen de la lluvia para sus cultivos.

Sin embargo, la siembra de nubes no está exenta de controversias. Algunos expertos han señalado que esta técnica puede tener efectos secundarios no deseados, como la alteración de los patrones climáticos naturales y la posible contaminación del agua. Además, su eficacia a largo plazo aún está por determinar, y se necesitan más estudios para evaluar su impacto en el medio ambiente.

A pesar de estas preocupaciones, el gobierno marroquí sigue adelante con el programa Al Ghaith’, confiando en que la tecnología de siembra de nubes puede ser una solución viable para enfrentar la sequía. La experiencia de otros países, como China y Estados Unidos, que también han utilizado esta técnica con buenos resultados, respalda esta decisión. En cualquier caso, la siembra de nubes se presenta como una herramienta más en la lucha contra la escasez de agua, complementando otras medidas como la desalinización y la mejora de la eficiencia en el uso del recurso hídrico.

En este contexto, es crucial seguir investigando y desarrollando tecnologías que permitan gestionar el agua de manera sostenible. La cooperación internacional y el intercambio de conocimientos son fundamentales para optimizar la siembra de nubes y minimizar sus posibles impactos negativos. Marruecos, al igual que otros países afectados por la sequía, debe seguir buscando soluciones innovadoras y adaptativas para garantizar un futuro con agua para todos.

¿Podrá la siembra de nubes convertirse en una solución global para la escasez de agua, o es solo una medida temporal que debe ser complementada con otras estrategias más sostenibles?