El declive de las aves en Doñana: Una crisis medioambiental en aumento
En los últimos años, el Parque Nacional de Doñana en España ha experimentado una disminución alarmante en su población de aves, con números que han caído en un 60% en comparación con el año pasado, y un 80% con respecto a 2021. Esta es una caída significativa que plantea serias preocupaciones sobre el estado de la fauna en general en este importante ecosistema.
Javier Bustamante, vicedirector de la Estación Biológica de Doñana, atribuye este descenso a una serie de factores, incluyendo las condiciones climáticas adversas y la extracción de agua del acuífero subterráneo. Bustamante advierte que, a menos que se tomen medidas para detener la extracción de agua, es probable que la situación empeore en los próximos años.
Un ecosistema en declive
Doñana ha sido históricamente un lugar de invernada para muchas especies europeas de aves acuáticas, como patos y gansos. Sin embargo, los datos recientes muestran que las cifras de aves invernantes han caído a apenas un 10% de lo que eran hace una década. Esto representa un declive de casi el 90%.
El ganso común, una de las especies más emblemáticas de Doñana, es uno de los más afectados. En los años ochenta y hasta 2005, había 80.000 gansos invernando en Doñana. Ahora, las cifras son alarmantemente bajas: 30.000 gansos en 2021, 10.000 en 2023, y apenas 4.000 en el último año.
Además de las aves acuáticas, las rapaces, como el águila imperial ibérica, también están sufriendo. Aunque las poblaciones de esta especie amenazada han aumentado en general en la Península Ibérica, en Doñana siguen teniendo niveles de población bastante bajos.
Factores estructurales y coyunturales
La disminución de las aves en Doñana no es el resultado de una situación coyuntural, sino de cambios estructurales que probablemente se agravarán en el futuro. Estos cambios están influenciados por varios factores, entre ellos el cambio climático.
Las previsiones climáticas para Andalucía predicen un aumento de las temperaturas y una disminución de las precipitaciones de entre un 10% y un 40% en los próximos años. Esto implica un escenario de menos agua y, en un humedal como Doñana, esto significa un hábitat cada vez más degradado para las aves acuáticas.
Otro factor que contribuye al problema es la extracción de agua para la agricultura, que afecta a los humedales que dependen de las aguas subterráneas. No solo hay menos recarga, sino que también se está extrayendo agua a un ritmo muy superior al que el acuífero puede soportar.
¿Qué se puede hacer?
La solución más urgente, según Bustamante, es eliminar todo el uso de agua subterránea que no sea esencial. Sin embargo, reconoce que esto tendría un impacto socioeconómico significativo y requeriría medidas para reducir este impacto.
El Ministerio ha puesto en marcha un marco de actuación para Doñana, que incluye inversión económica para reducir la extracción de agua en el acuífero y compensar los efectos que esta reducción puede tener. Sin embargo, la efectividad de estos proyectos aún está por verse.
La crisis ambiental en Doñana es una llamada de atención sobre la necesidad de proteger nuestros ecosistemas y gestionar de manera sostenible nuestros recursos naturales. La pregunta que queda es: ¿Estamos dispuestos a hacer los cambios necesarios para preservar estos ecosistemas para las generaciones futuras?
