En la época más oscura de la amenaza terrorista en España, hasta 2.600 escoltas llegaron a prestar servicio en el País Vasco y Navarra. Su misión era proteger a aquellos que se encontraban bajo la amenaza constante de ETA. Hoy en día, esa figura del escolta parece haber caído en el olvido, pero fueron fundamentales para que los constitucionalistas pudieran presentar batalla en las elecciones contra los asesinos y sus cómplices.
Según mandos policiales de la época, la creación y gestión de este ‘ejército’ de protectores fue una tarea titánica. Estos escoltas no solo protegían a políticos, sino también a jueces, fiscales y otros ciudadanos que, por su actividad, se habían convertido en objetivos de ETA. La necesidad de seguridad era tal que en muchos casos, la vida de estos escoltas transcurría en un estado de alerta constante, acompañando a sus protegidos en cada desplazamiento.
La Importancia de los Escoltas en Tiempos de Terror
En un contexto en el que la violencia era una amenaza diaria, los escoltas se convirtieron en un soporte esencial para la democracia en estas regiones. Su labor permitió que aquellos que defendían el orden constitucional y la unidad de España pudieran expresar sus ideas sin ser acallados por el miedo. Era habitual que en las ciudades del País Vasco y Navarra, los escoltas fueran una presencia constante, aunque discreta, en la vida pública.
La gestión de este sistema de protección fue compleja. Se requería una coordinación precisa entre las distintas fuerzas de seguridad del Estado y las empresas privadas de seguridad que proporcionaban escoltas. La formación de estos profesionales era rigurosa, pues debían estar preparados para enfrentar situaciones de alto riesgo en cualquier momento. Además, se necesitaba una logística eficiente para garantizar su despliegue en aquellos lugares donde la amenaza era más acuciante.
Para muchos, la figura del escolta no solo era un protector, sino también un símbolo de resistencia frente al terrorismo. Sin embargo, con el cese de la actividad armada de ETA, su papel ha quedado relegado al pasado, y hoy pocos recuerdan el sacrificio y la dedicación de estos hombres y mujeres que arriesgaron sus vidas por la seguridad de otros.
En la actualidad, aunque la amenaza de ETA ha desaparecido, el recuerdo de aquellos años y el papel de los escoltas sigue vivo en la memoria de quienes vivieron esa época. La historia de estos protectores es un recordatorio del coste humano que supuso la lucha por la libertad y la democracia en España. Puedes encontrar más información sobre el contexto histórico en Wikipedia.
Fuente de la información: ABC
