Sabadell, el banco español que se encuentra en el punto de mira de una oferta de adquisición hostil lanzada por el BBVA, ha señalado que se enfrenta a una serie de «múltiples incertidumbres» como resultado de esta operación. Entre los aspectos que Banco Sabadell ha destacado se encuentra la posible pérdida de «personal cualificado» que podría buscar «otras oportunidades profesionales ante el riesgo de pérdida de su empleo» en el caso de que la oferta del BBVA prospere. Este es un resultado común en cualquier fusión, ya que suele implicar una reducción de la plantilla, especialmente en los niveles superiores de la entidad que se está absorbiendo.
Además, el Sabadell ha señalado que la oferta de adquisición del BBVA podría llevar a «pérdidas de oportunidades de negocio» debido a las «limitaciones» que se impondrían a los órganos de administración y dirección del banco mientras la oferta estuviera pendiente. Esta es una consecuencia directa de la ley de ofertas públicas de adquisición (OPA), que requiere que los directivos y administradores de las entidades sujetas a una oferta mantengan un «deber de pasividad», es decir, no realicen movimientos que puedan hacer descarrilar la operación.
No obstante, la legislación permite cierta flexibilidad en este sentido. Según César González Bueno, CEO de Sabadell, el consejo del banco rechazó la primera oferta amistosa de fusión del BBVA porque consideró que lograr los 850 millones de euros de sinergias estimadas por el BBVA obligaría a un desembolso de unos 2.550 millones, un 75,8% más que los 1.450 millones calculados por su competidor.
El Sabadell ha aprovechado la publicación de un documento requerido por la normativa europea para las entidades cotizadas en bolsa, el Documento de Registro Universal, para insistir en su argumento de que la OPA del BBVA le perjudica. En concreto, el banco ha señalado la incertidumbre que la oferta supone para los «acuerdos estratégicos» que tiene suscritos con otras empresas para negocios como los de seguros de vida y generales, gestión de activos y depositaría institucional. Asimismo, ha advertido sobre los costes que podrían generarse para el banco debido a la «extinción de dichos acuerdos».
Además, González Bueno indicó que el consejo de Sabadell también rechazó la operación porque entendió que el BBVA no había incluido en sus estimaciones del gasto para obtener las sinergias el coste de romper las alianzas del Sabadell con otras firmas, principalmente con Amundi en gestión de activos y Allianz en seguros. Asimismo, el CEO del Sabadell señaló que el BBVA tampoco había considerado el impacto negativo de ajustar la valoración de los créditos y la cartera de deuda del banco catalán, práctica habitual en cualquier fusión. Todo esto, subrayó, llevó a los administradores a la conclusión de que el impacto en el capital de la entidad fusionada sería «significativamente superior» a los 0,3 puntos anunciados por el BBVA.
En el documento publicado este jueves, el Sabadell también señala que «no es posible prever la duración» del proceso de revisión regulatoria y autorización por la CNMV de la OPA -aunque BBVA ha estimado que este proceso podría durar entre seis y ocho meses- ni el resultado que eventualmente, de ser aprobada, pueda tener la oferta. Además, el banco se refiere a la incertidumbre que le supone la oferta por «otros potenciales efectos adversos» en la evolución de los negocios del Grupo Banco de Sabadell derivados de la OPA.
Finalmente, el banco recuerda que el pasado 14 de mayo suspendió temporalmente su programa de recompra y amortización de acciones a petición de la CNMV. El banco había comprado ya títulos por valor de 92,86 millones de euros, lo que representaba aproximadamente el 27,31% del importe máximo previsto en el programa. Como resultado, su autocartera ascendía al 1,45% de las acciones propias, que por tanto no aceptarán la oferta del BBVA, condicionada a alcanzar el 50,01%. Cabe destacar que este porcentaje no es despreciable, siendo incluso superior al de algunos de sus principales accionistas, como BlackRock, Dimensional Fund Advisors, el inversor mexicano David Martínez Guzmán, Millennium Group Management, Norges Bank y Vanguard Total International Stock Index Fund.

