Una enfermera durante la pandemia de covid-19 en marzo de 2020.

El año pasado, la Fundació Galatea, una entidad comprometida con la salud mental de los profesionales sanitarios, registró un aumento del 30% en sus visitas en comparación con 2022. Este aumento en la demanda de servicios de salud mental es un reflejo del malestar emocional que ha experimentado la población, y en particular los profesionales de la salud, durante la pandemia de COVID-19.

Los sanitarios, que incluyen a médicos, enfermeras, psicólogos y trabajadores sociales, han sido los que han soportado la mayor carga de trabajo durante la pandemia, enfrentándose a situaciones extremadamente estresantes y emocionalmente agotadoras. Aunque el número de intentos de suicidio y trastornos de la conducta alimentaria (TAC) en la población general comenzó a disminuir el año pasado, el estrés y el malestar emocional entre los sanitarios no mostraron signos de mejora.

La Fundació Galatea ha evolucionado hasta convertirse en un dispositivo de alta complejidad para los profesionales de la salud mental. Según el director de la entidad, Antoni Calvo, han recibido a profesionales de la salud que luchan contra una variedad de problemas de salud mental, incluyendo patología dual, trastornos bipolares, estados graves del ánimo y cuadros adaptativos.

Una encuesta realizada por la Fundación a principios de 2023 reveló que los médicos identificaban al sistema de salud como el factor desencadenante de su malestar. Calvo señala que la situación aún es peor que antes de la pandemia, y atribuye esta tendencia a una combinación de la carga laboral, las guardias y las cuestiones personales.

Además, Calvo señala la disminución del estigma en torno a la salud mental, incluso entre la comunidad médica, como un factor que puede estar contribuyendo al aumento de las visitas a la Fundación. Un factor adicional es que el sector sanitario está mayoritariamente ocupado por mujeres, que tienden a buscar ayuda para sus problemas de salud mental antes que los hombres. Sin embargo, Calvo advierte que nuestras profesionales sanitarias están agotadas.

Calvo también destaca el sufrimiento que el sistema de salud inflige a los profesionales. La falta de autonomía, la escasez de médicos, las largas guardias, las bajas remuneraciones y la burocracia excesiva son todos factores que contribuyen a un alto nivel de estrés. De hecho, el 40% de los médicos que consultan a la Fundación Galatea sufren de ‘burnout’ o síndrome del trabajador quemado. Otro 33% experimenta problemas tanto en el entorno laboral como en casa.

Aunque no se ha observado un aumento en los suicidios entre los sanitarios, Calvo se muestra preocupado por la prevalencia de las tentativas suicidas entre los estudiantes de medicina. La carrera de medicina es conocida por su alto nivel de competitividad y exigencia, lo que puede contribuir a un mayor riesgo de problemas de salud mental entre los estudiantes. Calvo señala que hay un énfasis excesivo en la adquisición de conocimientos y muy poco en las habilidades emocionales.

Un estudio realizado por el Consejo de Estudiantes de Medicina (CEEM) publicado en diciembre de 2021 en ‘Plos One’ refuerza esta preocupación. El estudio, que se realizó en las 43 facultades de medicina de España, reveló que el 41% de los encuestados sufrían de depresión y el 10% experimentaban ideación suicida. La prevalencia del agotamiento fue del 37%, siendo significativamente mayor entre los estudiantes de sexto año que entre los de primero. Los niveles de ansiedad eran similares a los reportados anteriormente entre estudiantes de medicina (25%), y eran más altos que los de la población general. La prevalencia de ansiedad rasgo fue mayor entre las mujeres.