Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Joaquín Pérez Rey, Secretario de Estado de Trabajo, en el ministerio.

En un mundo cada vez más digitalizado, el Ministerio de Trabajo de España está llevando a cabo una iniciativa pionera. La entidad gubernamental insta a las empresas a registrar la jornada laboral de sus empleados de manera digital, poniendo fin a los métodos analógicos, como la utilización de hojas de papel. Esta propuesta surge como parte de las negociaciones para reducir la jornada laboral máxima a 38,5 horas semanales para el año 2024.

Desde 2019, es un requisito indispensable que las compañías realicen un control horario y computen el número de horas que cada día trabajan sus empleados. Sin embargo, la norma no especificaba el mecanismo a través del cual las corporaciones podrían cumplir con este deber. Ahora, con la era digital en pleno auge, el Ministerio de Trabajo busca modernizar este sistema y promover la eficiencia y la transparencia en el sector laboral.

Según la normativa y la jurisprudencia de los tribunales, cualquier sistema de registro debe ser objetivo y fiable. En este contexto, desde el departamento dirigido por la ministra Yolanda Díaz se percibe que los métodos en papel difícilmente cumplen con estos requisitos. De hecho, el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, ha señalado que estos medios son «fácilmente manipulables«, lo que pone en duda su fiabilidad.

Esta opinión es respaldada por varios inspectores de Trabajo, quienes han observado que algunas empresas se aprovechan de estos formatos rudimentarios para presionar a sus empleados o incluso para falsear el registro sin su conocimiento. La realidad es que resulta más económico para las empresas tener un sistema de registro de jornada que no contabilice correctamente las horas trabajadas, que tener que pagar horas extraordinarias que no se han compensado.

Las empresas que no tienen un registro de jornada se exponen a sanciones por parte de la Inspección de Trabajo, que oscilan entre 751 y 7.500 euros, sin importar el volumen de facturación de la empresa o el número de empleados que tenga en plantilla.

El Ministerio de Trabajo no solo pretende digitalizar los mecanismos de registro, sino que también busca obligar a las empresas a enviar automáticamente a la Inspección de Trabajo los horarios laborales. De esta manera, los inspectores podrán tener más garantías de que los empresarios no están dilatando la entrega de pruebas para falsearlas.

El tercer aspecto de la reforma del registro horario es la revisión al alza de las sanciones, ya que las autoridades laborales consideran que los importes actuales no son lo suficientemente disuasorios.

Sin embargo, a pesar de la normativa vigente, el grado de cumplimiento de la normativa de registro horario presenta un balance pobre. Desde mayo de 2019, cuando se hizo obligatorio para las empresas registrar la jornada de sus empleados, hasta mayo de 2023, la Inspección de Trabajo ha llevado a cabo un total de 7.900 actuaciones específicas para verificar el correcto cumplimiento de la norma. De estas, se han detectado 4.232 infracciones, lo que significa que más de la mitad de las compañías no pasan una inspección. En total, las multas han sumado 6,1 millones de euros, situando el ticket medio de la sanción en 1.440 euros.

El Ministerio de Trabajo espera que la digitalización del sistema de registro de la jornada laboral ayude a mejorar el cumplimiento de la normativa y a garantizar una mayor transparencia y equidad en el sector laboral. Con la implementación de este nuevo sistema, se espera que las empresas se adapten a las nuevas tecnologías y pongan fin a las prácticas de explotación laboral.

Por Daniel