La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de Castilla y León está implementando un seguimiento, control y análisis estratégico de las 44 especies invasoras identificadas en la región. Estas medidas sectoriales están dirigidas a especímenes invasores como el avispón, el visón americano y el bursaphelenchus, este último conocido por su ataque a los pinos en el ámbito forestal.
El director general de Patrimonio Natural y Política Forestal, José Ángel Arranz, proporcionó detalles sobre algunas de las acciones que se están llevando a cabo en respuesta a una pregunta del socialista Miguel Hernández en la Comisión de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio de las Cortes de Castilla y León. Hernández instó a la Junta a centrarse en este problema, según informó Ical.
Arranz y Hernández coincidieron en que las especies invasoras son un «problema relevante» y que representan la segunda causa de pérdida de biodiversidad. Sin embargo, también acordaron que la actividad económica, algunas especies de compañía, la jardinería y la repoblación también tienen un impacto significativo en este problema.
El procurador Hernández destacó la falta de una normativa expresa para lidiar con esta problemática, aunque se reconoce en el convenio de la diversidad de la ONU, en directivas europeas como hábitat 2000 y en la ley 42. Arranz se refirió a esta última para subrayar que el catálogo que la desarrolla identifica 190 especies invasoras en España, de las cuales 44 se localizan en Castilla y León.
Según explicó Arranz, su departamento lleva a cabo un seguimiento y control de la evolución de estas especies y analiza las vías expansivas y su llegada a la Comunidad. Indicó que el 35% de estas llegadas son involuntarias, mientras que el 65% restante son intencionadas y orientadas a fines económicos.
Además de este seguimiento, se realiza un análisis potencial invasor de cada especie. Arranz señaló que el 43% de estas especies están bastante asentadas, el 25% están asentadas y el 41% tienen una ocupación escasa. Aclaró que algunas competencias pertenecen al Estado y otras a las comunidades, e involucran a colectivos como los pescadores. «Hay que mantener las poblaciones en nivel de control, la erradicación es difícil», resumió.
El procurador Hernández pidió a la Junta «un mayor esfuerzo» con un plan para anticiparse a este problema y ofrecer una atención precoz. Aunque el director general señaló que la ubicación y climatología de Castilla y León hacen que lleguen menos especies invasoras que al Mediterráneo.
Arranz explicó que las acciones realizadas son sectoriales, como los planes del cangrejo señal, los protocolos en el caso del avispón en colaboración con los apicultores, las trampas que han llevado a la captura de 4.000 ejemplares de visón americano, las acciones en parques naturales o el plan del siluro en Burgos. Sin embargo, expresó su preocupación por el impacto del bursaphelenchus en las masas forestales, ya que ataca al pino, y señaló que han dedicado diez millones en los últimos diez años para combatirlo.
