El FMI prevé que la deuda pública mundial rebase el 100% del PIB en 2030

El rápido crecimiento del endeudamiento de las economías vuelve a situar la sostenibilidad de las finanzas públicas en el centro de atención de los organismos internacionales. Las fuertes subidas de los rendimientos de los bonos soberanos, junto con un escenario de tipos de interés más altos, incrementan las dudas sobre la capacidad de los países para mantener sus niveles de deuda si persisten las presiones inflacionarias y las políticas monetarias restrictivas.

Una deuda global en niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte en un informe publicado este miércoles de que la deuda pública mundial superará el 100% del PIB en 2030. Se trata de un nivel que no se registraba desde la Segunda Guerra Mundial y sus efectos económicos inmediatos.

El organismo también indica que la rentabilidad de los bonos emitidos por los países del G7 aumentó un punto porcentual entre febrero y septiembre, hasta alcanzar máximos de las dos últimas décadas.

Entre los factores que están elevando los rendimientos en las economías avanzadas, el informe cita la crisis del precio del petróleo, con el Brent en el entorno de los 105 dólares por barril; la inflación persistente asociada a esa situación; una mayor demanda de inversión; y unas expectativas más elevadas de crecimiento futuro vinculadas a la inteligencia artificial.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, señaló el lunes en una rueda de prensa en Bangkok que la inversión en la infraestructura que sostiene esta tecnología mantiene el crecimiento mundial actual en el 3%, pese a la «inestabilidad del mercado energético».

El coste de los intereses presiona los presupuestos públicos

El aumento de la rentabilidad de los bonos tiene una consecuencia directa para las cuentas públicas: encarece la financiación de los Estados. El FMI calcula que el coste medio efectivo de los intereses de la financiación pública pasará del 2,3% en 2021 al 3,7% en 2031. Este incremento, unido al avance de la deuda, elevará los pagos por intereses a escala global.

El caso de Estados Unidos

En Estados Unidos, la mayor economía del mundo, los pagos de intereses aumentarán desde el 2,8% del PIB previo a la pandemia hasta el 5,7% del PIB en 2031. Esta proporción será equivalente al gasto previsto para la Seguridad Social estadounidense.

En los países con economías menos sólidas, los intereses ya absorben más del 15% de los ingresos fiscales, frente al promedio del 9% registrado entre 2011 y 2019, según el FMI.

El informe alerta de que el incremento de los gastos financieros se ha convertido en una carga cada vez más elevada y rígida para los recursos públicos. Esto deja menos margen para la inversión estatal y el gasto social, además de limitar la capacidad de respuesta de los gobiernos ante una recesión, en un contexto de mayores necesidades de gasto en defensa, seguridad energética y envejecimiento de la población.

El FMI reclama reducir el déficit para estabilizar la deuda

El organismo prevé un aumento del déficit en 2026, aunque sostiene que será necesario rebajarlo para estabilizar la deuda. El déficit primario mundial se sitúa alrededor del 3,3% del PIB en 2026, pero tendría que reducirse hasta aproximadamente el 2,6% para contener la ratio de deuda pública mundial sobre el PIB.

El FMI también advierte de que numerosos gobiernos están refinanciando sus obligaciones con vencimientos a corto plazo. Esta estrategia acelera el traslado de las subidas de tipos de interés a los costes de financiación pública.

Si la inflación continúa elevada y los bancos centrales mantienen una política monetaria restrictiva, la presión adicional podría comprometer las cuentas públicas de algunos países. «La política fiscal debe evitar agravar estas presiones», señala el organismo.

España y las economías emergentes

Para las principales economías avanzadas con niveles elevados de deuda, entre ellas España, cuya deuda alcanza el 99% del PIB, el FMI considera necesarias «medidas concretas basadas en planes creíbles a medio plazo y en hipótesis realistas». El propósito es encauzar la deuda hacia una senda sostenible, contener el coste de financiación y limitar posibles efectos de contagio sobre el resto del mundo.

En el caso de los países emergentes, la recomendación es reducir las vulnerabilidades fiscales y fortalecer la gestión de la deuda.

El FMI concluye que aplazar el ajuste elevaría todavía más la carga de los intereses y las vulnerabilidades fiscales, reduciendo las alternativas de política económica y obligando finalmente a aplicar una corrección mayor para estabilizar la deuda. «Cuanto más esperen los países, más doloroso será el ajuste», remata el informe.