Acto oficial de apertura de la fábrica de Chery y Ebro en Barcelona con Pere Aragones, Pedro Sanchez y  Jordi Hereu.

En el contexto de una economía globalizada, España se ha posicionado como el tercer productor europeo de automóviles y el séptimo a nivel mundial, a pesar de no contar con ningún grupo automovilístico de origen propio. Un logro destacable, considerando que el sector automovilístico aporta el 10% del PIB español con una producción que ronda los dos millones de vehículos anualmente, de los cuales la mitad se destina a la exportación.

Esta realidad transforma a España en una potencia automovilística, gracias a la inversión de grandes multinacionales del sector que han encontrado un marco jurídico sólido, una mano de obra competente, unos salarios competitivos en comparación con Alemania o Francia, y unos sindicatos que, sin abandonar sus lógicas reivindicaciones, han comprendido que los puestos de trabajo solo aumentan -o se mantienen- si las empresas son rentables. Un ejemplo paradigmático es la fábrica del grupo Volkswagen en Martorell y los acuerdos con el comité de empresa.

En Catalunya, la inversión histórica de Seat ha jugado un papel determinante en el desarrollo industrial de la región. Sin embargo, el 2022 estuvo marcado por el cierre de la fábrica de la japonesa Nissan en la Zona Franca, un golpe duro que acarreó la pérdida de miles de empleos y amenazó el futuro industrial de la región.

Pero el panorama cambia en 2024 con la llegada de una buena noticia que abre nuevas perspectivas para el futuro. Los terrenos de la antigua Nissan, ahora arrendados por EV Motors, han sido seleccionados para albergar una planta de ensamblaje de la empresa china Chery, de capital mayoritariamente público. Chery es el tercer productor de automóviles de China y el primer exportador, lo que representa una notable oportunidad para Catalunya.

Este acuerdo entre EV Motors y Chery hace posible la reincorporación al trabajo de 600 de los 2.500 antiguos empleados de Nissan que quedaron en paro. Aunque Chery no fabricará vehículos, sí ensamblará una producción que de momento solo vendrá de China. Es importante señalar que la presencia de Chery no compensa completamente la salida de Nissan, pero el hecho de que Barcelona sea la primera planta en Europa del tercer exportador de China es un punto de partida relevante.

Es crucial entender que no existen milagros en la economía. Ya en 2010, el presidente Montilla visitaba China para hablar con Chery sobre la posibilidad de que la empresa se estableciera en Catalunya. Sin embargo, ha sido el trabajo conjunto en los dos últimos años del conseller de Indústria de la Generalitat, Roger Torrent, y los distintos ministros de España el que ha permitido el desembarco de Chery.

La colaboración entre la Generalitat y el Estado en este proyecto indica un paso en la normalización política con consecuencias económicas beneficiosas. Además, el actual interés chino -y de otros inversores internacionales como un fondo estatal de los Emiratos- indican que España no está condenada a ser un país con un sector industrial en declive. Por todo lo mencionado, es lógico que el president Aragonés y el presidente Sánchez quieran estar en Barcelona para informar del marco en el que este importante acuerdo ha sido posible.

Por Daniel