Alertan de que el gran proyecto de reforestación de África puede ser inadecuado

El proyecto AFR100, una iniciativa ambiciosa, está en marcha para plantar 100 millones de hectáreas de árboles en 2030 en varios países africanos. Esta iniciativa, que cuenta con el apoyo de gobiernos, investigadores, ONG y corporaciones de gran importancia, así como instituciones internacionales, tiene como objetivo recuperar y restaurar paisajes degradados y deforestados. No obstante, un estudio reciente sugiere que esta iniciativa de reforestación podría ser inadecuada e incluso perjudicial para el medio ambiente.

Un estudio publicado en la revista Science por científicos de la Universidad de Liverpool (Reino Unido) revela que una superficie algo más grande que España está amenazada por iniciativas de restauración forestal debido a una estrategia equivocada. Los investigadores analizaron las áreas donde se lleva a cabo esta reforestación (o está previsto hacerlo) y descubrieron que en muchos casos se incluyen áreas clasificadas como sistemas no forestales.

Los autores del estudio critican la inclusión de estos sistemas no forestales, como sabanas y pastizales, cuya supervivencia se amenaza con el aumento de la cubierta arbórea. Advierten que plantar árboles en estas áreas de pasto, que son estructural, funcional y composicionalmente distintas de los bosques, podría poner en peligro a la vida silvestre (como los rinocerontes y los ñus) y a las poblaciones humanas que dependen de estos ecosistemas.

Kate Parr, profesora de Ecología Tropical en la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad y autora del estudio, afirma: «La restauración de los ecosistemas es necesaria e importante, pero debe hacerse de una manera que sea apropiada para cada sistema». «Los sistemas no forestales, como las sabanas, se clasifican erróneamente como bosques y, por lo tanto, se considera que necesitan ser restaurados con árboles», añade.

Por ello, Parr insta a rectificar la actual estrategia: «Existe una necesidad urgente de revisar las definiciones para que las sabanas no se confundan con los bosques, porque el aumento de árboles es una amenaza para la integridad y persistencia de las sabanas y los pastizales».

Nicola Stevens, investigadora Trapnell en entornos africanos de la Universidad de Oxford y coautora del artículo, afirmó: «La urgencia de implementar la plantación de árboles a gran escala está provocando la financiación de proyectos evaluados de forma inadecuada que muy probablemente tendrán beneficios de secuestro de CO2 insignificantes y, en cambio, pueden causar daños sociales y ecológicos».

El estudio destaca que este no es un problema exclusivo de África. Muchas otras áreas no forestales, por ejemplo, las sabanas y pastizales abiertos de India y Brasil, podrían enfrentar un futuro similar debido a una «restauración» inadecuada con árboles.

Incluso en España, diversos expertos y entidades académicas recuerdan la necesidad de emplear siempre especies autóctonas en las reforestaciones que realizan a menudo empresas interesadas en compensar sus emisiones y, además, hacerlo en terrenos adecuados para ello. Tampoco en España cualquier terreno es adecuado para cualquier especie, y a menudo muchas plantaciones suelen morir antes de que desarrollen un bosque.

Finalmente, se hace un llamado a repensar las estrategias de reforestación y restauración de ecosistemas, teniendo en cuenta la idoneidad del terreno y la especie a plantar, para garantizar la supervivencia de estos ecosistemas y su biodiversidad. A medida que la crisis climática se agudiza, es fundamental que se tomen medidas efectivas y bien fundamentadas para proteger nuestro planeta.