Recuperarse de un golpe o un contratiempo no siempre es sencillo. A menudo, nos encontramos con refranes y afirmaciones optimistas que nos aseguran que siempre hay una luz al final del túnel. Sin embargo, no siempre estamos preparados para aprovechar las oportunidades que se presentan. En ocasiones, las dejamos pasar, o intentamos hacer uso de ellas sin tener las fuerzas necesarias. Existen momentos en los que no nos queda más remedio que permanecer quietos, agarrando las circunstancias con la punta de los dedos. Y eso está bien.
Esta fue la sensación que pudo experimentar el Barça durante su enfrentamiento contra el Atlético de Madrid (2-0). El partido se jugó en el césped del Johan Cruyff en un momento complicado para el equipo catalán. En su último partido en casa, el Levante puso fin a una racha histórica de victorias consecutivas en casa. La controversia no cesó hasta que un nuevo capítulo en la tensa relación entre el Barça y Alexia volvió a salir a la luz después de su convocatoria. Fue una semana difícil para Can Barça, culminada con el enfrentamiento contra el Atlético de Madrid.
Indudablemente, este fue un duelo de titanes. Dos equipos que han estado o están en lo más alto de la competición nacional. Mientras que el Barça sigue siendo líder indiscutible, el Atlético está intentando resurgir y volver a posicionarse como el rival a batir. El duelo en el Johan Cruyff era, sin duda, una oportunidad para ambos equipos. Pero, como mencionamos antes, no siempre se aprovechan estas oportunidades.
El Barça comenzó el partido de forma suave. A pesar de tener el control del balón, este dominio no se tradujo en verdadero peligro para Lola Gallardo. Las culés acosaron la portería de la portera colchonera, pero aparte de un par de acciones, no representaron una gran amenaza. Por su parte, las blanquirrojas renunciaron al balón sin perder la intensidad que las caracteriza. Pusieron la pierna firmemente, en ocasiones demasiado, dejando pocas opciones para que un Barça renqueante pudiera construir. Intentaron acelerar el ritmo del balón cambiando de banda y desmarcándose para dar soluciones ante el embudo defensivo que el Atlético había creado en su área.
La primera mitad del partido fue de esas que pasan sin más. Sin grandes momentos destacados, sin pena ni gloria. Hasta que un destello iluminó todo el Johan Cruyff. Salma Paralluelo volvió a coger el balón, como tantas otras veces, dentro del área. Con un disparo implacable, venció a Lola Gallardo. Las azulgranas celebraron el gol justo en el momento en que sonaba el silbato para el descanso.
Suficiente para ganar
El Barça fue el último en volver al campo. Mientras las colchoneras esperaban casi cinco minutos para reanudar el partido, las culés aprovecharon para reorganizarse. Necesitaban un punto extra de velocidad e intensidad para superar la presión individual y asfixiante de las visitantes. A medida que pasaban los minutos, se fueron sintiendo más cómodas tras el retroceso del equipo madrileño. Sin embargo, encontrar huecos entre líneas parecía una misión imposible para un Barça que no lograba combinar con facilidad.
Jonatan Giráldez decidió hacer cambios en el equipo y con la entrada de Vicky López, el equipo encontró el segundo gol. La jugadora, que esta semana ha recibido su primera convocatoria con la selección española, estaba en el lugar correcto en el momento adecuado. Un rebote de Lola Gallardo cayó del cielo a los pies de Vicky, quien con un ligero empujón al balón, venció a la portera. Las colchoneras veían con los brazos cruzados cómo las culés celebraban el gol. Habían aprovechado la oportunidad para demostrar que siguen siendo lo que eran.
El Barça no salió reforzado más allá del resultado. El agotamiento, tanto físico como mental, ha dejado huella en un equipo que no tiene descanso. Ahora, con el parón de selecciones, poco podrán descansar. El calendario se presenta como otro enemigo a vencer.
