El dolor de perder a un hijo es inmenso y es un vacío que transforma a la persona en una forma que solo quienes han experimentado una pérdida similar pueden comprender. La doctora Rosario Jiménez Cabrera (Arahal, 1964) perdió a su hijo Abel en un accidente de tráfico hace 50 meses y ha decidido compartir su experiencia en un libro titulado ‘Un lugar mágico’, que fue una catarsis para ella.
Rosario, como es conocida en Arahal, es una persona muy querida. Durante 16 años trabajó en la UVI de Emergencias de Morón de la Frontera y ha dedicado 34 años de su vida a su profesión. Cuando su hijo Abel tuvo el accidente, llegó al lugar antes que el equipo médico y comenzó a actuar. Trabajó con los sanitarios para atender a su hijo en una situación muy complicada.
Su libro relata el peor día de su vida, desde la mañana hasta el accidento y después, la experiencia fría en el hospital, donde no había un lugar adecuado para despedirse de su hijo. Rosario se ha propuesto ayudar a las personas que enfrenten una situación similar en el futuro, tratando de incluir este aspecto en los protocolos hospitalarios.
El trauma de perder a su hijo es algo que Rosario dice reconocer en los ojos de otras familias que han pasado por lo mismo. Asegura que cada uno lo interioriza y lo expresa de manera diferente, pero todos tienen la misma mirada. En esa mirada se ve reflejada cuando acude a dar y recibir el consuelo que necesitan otras familias cuyo dolor es reciente.
En una ocasión, mientras trabajaba en Morón de la Frontera, tuvo que atender a una madre que lloraba la pérdida de su hijo. La mujer le dijo: «Usted no sabe lo que es esto». Rosario no pudo contener las lágrimas y le confesó que sí sabía lo que era perder a un hijo, ya que ella había perdido a Abel en un accidente de tráfico.
La sociedad no entiende por qué las madres (y los padres) que pierden a sus hijos necesitan visitar el cementerio casi a diario. Rosario dice que ella va al cementerio después de su guardia para hablar con Abel. No hace daño a nadie y afirma que nadie tiene derecho a juzgar esa decisión.
Rosario ha convertido su trabajo en una forma de buscar consuelo. Desde el accidente, se ha vuelto más consciente de su habilidad para salvar vidas, y en cada una de ellas, ve a Abel. A pesar del silencio que se hizo en su hogar después del accidente, Rosario ha aprendido a sobrevivir y a seguir adelante.
En Arahal, Rosario es muy querida y es vista como un «ser de luz«. Asegura que la muerte de Abel la ha hecho una mejor persona. A pesar del dolor y la pérdida, Rosario quiere seguir sintiendo el amor que tiene por Abel.
La presentación de su libro será el 23 de mayo a las 20:00 horas. La profesora arahalense, Adelina Gago, quien lo ha preparado para su publicación, estará a su lado. Sin duda, la presencia de Abel se sentirá fuertemente en el evento mientras Rosario comparte su historia con la esperanza de ayudar a otros a entender la profundidad de un dolor que no se parece a ningún otro.
