El análisis de la economía española en los últimos años no ofrece un panorama alentador. A pesar del crecimiento económico y la creación de empleo observada en 2023, la realidad es que España no se ha distinguido como un país de sueldos altos en su historia reciente. Los incrementos notables en las nóminas no han logrado reducir la brecha con la Unión Europea. En lugar de ello, esta diferencia ha continuado creciendo, con los bolsillos de los españoles soportando cada vez menos el costo de la vida en el ‘Viejo Continente’.
Desde el estallido de la crisis del ladrillo en 2008, la diferencia entre lo que gana un asalariado español por una hora de trabajo se ha doblado en comparación con la media de sus homólogos europeos. Esto se refleja en los datos actualizados recientemente por Eurostat.
A pesar de cerrar el 2023 como uno de los motores de actividad económica y de creación de empleo del club de los 27, España tiene como asignatura pendiente la mejora de la distribución de este crecimiento vía salarios. Las cifras aportadas por la oficina estadística de la UE revelan que un español gana, de media, 18,2 euros brutos la hora; frente a los 24 euros que se paga, de media, en Europa.
Las empresas españolas no han podido ser competitivas en comparación con sus homólogas europeas en términos de incrementos salariales. Desde que Eurostat comenzó a recopilar datos de salarios por hora en 2008, el diferencial entre España y Europa ha crecido de manera ininterrumpida. En la última publicación, correspondiente a 2023, España quedó en la tabla baja en cuanto a revalorizaciones. El salario por hora creció un 5,2% respecto a 2022, hasta los 18,2 euros brutos la hora.
En contraste, los países del este fueron los que más mejoraron sus remuneraciones, aunque también parten de estándares sustancialmente más bajos. Por ejemplo, Hungría, con un salario por hora de 11 euros brutos, registró un incremento del 21% en 2023. Incluso algunas de las economías más pudientes de la UE mantuvieron una política de incrementos retributivos ambiciosa. Bélgica, por ejemplo, revalorizó su pago medio por hora un 8,7%, hasta los 36,3 euros brutos la hora. Y los Países Bajos aumentaron sus pagos un 7,1% hasta los 33 euros la hora.
Por otra parte, el poder de compra de la mayoría de los trabajadores españoles se ha visto mermado durante los últimos años. Estos han observado cómo sus nóminas crecían a un ritmo inferior al que subían los precios. Según los datos de Eurostat e INE, el salario por hora en España ha crecido a un ritmo inferior al de la inflación desde las dos últimas crisis.
Los trabajadores españoles son hoy más pobres que hace dos crisis. Este proceso de devaluación salarial es especialmente gravoso si se compara con el encarecimiento de facturas básicas del día a día, como la cesta de la compra. Los alimentos han crecido desde 2008 un 45,5%, casi 20 puntos más que el sueldo por hora.
Aun así, los datos de Eurostat sobre salario por hora permiten trazar una tendencia general. Aunque no se ha logrado cerrar el diferencial, sí los salarios en España han crecido con mayor intensidad que en ejercicios anteriores. Esto puede ser debido tanto a un incremento de nóminas, como del efecto de composición de la economía. En otras palabras, el pago por hora es mayor porque hay un número mayor de empleados que entran con mejores sueldos.
Este crecimiento puede coincidir con el experimentado por el mercado laboral español en sectores que históricamente pagan mejor, como las TIC, que otros, como el comercio o la hostelería. Este cambio se alinea con la evolución de otros indicadores, como las cotizaciones recaudadas por la Seguridad Social, que actualmente crecen a mayor ritmo que el número de ocupados.
