La crisis energética que se desató a mediados de 2021 y se aceleró con el inicio de la guerra de Ucrania ha puesto a las compañías eléctricas en el centro de atención. Con altas facturas de la luz para los clientes y beneficios récord para las compañías, las eléctricas insisten en que «no había beneficios extraordinarios» y que la culpa de la subida de la luz fue del gas. Sin embargo, reconocen que podrían haber estado más cerca del consumidor.
Marina Serrano, presidenta de Aelèc, la patronal de Iberdrola, Endesa y EDP, sostiene que «no hay ninguna actuación reprochable». Según Serrano, las compañías han actuado, establecido medidas, informado y prestado su suministro eléctrico en las condiciones establecidas, siempre intentando mejorar esa relación con el consumidor.
Pero Serrano también reconoce que las eléctricas podrían haber hecho más. Sugiere que podrían haber explicado más a los consumidores sobre cómo funciona el sistema y sobre las características y funciones que realizan las empresas.
El gravamen extraordinario a las grandes energéticas es uno de los temas en los que las eléctricas, y también la asociación, han sido más beligerantes en los últimos meses. El Gobierno ha propuesto reformarlo para hacerlo permanente y a la vez que sirva para impulsar las inversiones verdes. Sin embargo, desde la asociación aseguran que no ha habido contactos con el Ministerio para la Transición Ecológica para su reforma.
Serrano, vicepresidenta de la CEOE, comenzó su carrera profesional en Red Eléctrica y formó parte de los reguladores energéticos CNSE y CNE. Serrano opina que una nueva CNE debe tener «independencia, cualificación técnica, medios y dotación», y estar dispuesta a «escuchar» a las compañías.
En cuanto a los precios de la luz, Serrano apunta que con la irrupción de las renovables y ciertas condiciones climatológicas, como mucho viento y agua, se produce una gran bajada de precios en algunas horas. Sin embargo, también defiende la necesidad de desarrollar nuevos elementos contemplados en la reforma del mercado eléctrico europeo para dar estabilidad al mercado y evitar esta volatilidad extrema.
Serrano también aclara que los precios del mercado eléctrico no son el precio final que paga el cliente. Los consumidores tienen que afrontar otros conceptos en la factura, como los peajes, los cargos, impuestos, etc.
Desde la patronal de las eléctricas se reclama una reforma de la fiscalidad energética. Serrano defiende la eliminación del impuesto al valor de la producción de la energía eléctrica (IVPEE) y un IVA reducido del 10% en la factura de luz.
Aelec reclama una revisión integral de la fiscalidad eléctrica de carácter estructural y que vaya más allá de la reforma de la factura de luz. Esto implicaría una rebaja de los impuestos a la electricidad y la subida de los impuestos a otras energías que contribuyen menos a la descarbonización del sector energético.
Por último, Serrano defiende que se den señales al mercado para dirigir invertir para dar un impulso a una mayor electrificación de la economía y facilitar así la descarbonización. Según Serrano, la electrificación es el camino para conseguir los objetivos de reducción de emisiones.
