Un parásito microscópico, Cyclospora cayetanensis, está detrás de un brote de ciclosporiasis que ha causado una intensa diarrea a cerca de 7.000 personas en Estados Unidos. Aunque el origen todavía no ha sido confirmado, la principal hipótesis de las autoridades es que los afectados consumieron lechuga contaminada.

La lechuga iceberg, bajo investigación

Las pesquisas se centran en la lechuga iceberg rallada distribuida en restaurantes de la cadena de comida rápida Taco Bell, que cuenta con más de 8.000 establecimientos en Estados Unidos. También se investiga a la empresa Taylor Farms, comercializadora de verduras y ensaladas.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) habían confirmado hasta esta semana 1.645 casos de ciclosporiasis. El brote comenzó en mayo, se ha extendido a 34 estados y ha obligado a hospitalizar a 141 personas. Además, se han notificado más de 5.100 casos sospechosos en todo el país.

La médico nutricionista y docente de la Universidad Europea de Andalucía Cristina López advierte de que, pese a que no suele ser una enfermedad mortal, su alcance la convierte en una relevante alerta de salud pública. Como referencia, Estados Unidos registró 249 casos de ciclosporiasis el año anterior.

Cómo se contaminan los alimentos

El reservorio de Cyclospora cayetanensis es exclusivamente el ser humano: el parásito procede de las heces de una persona infectada, no del ganado ni de animales silvestres. Puede llegar a productos agrícolas mediante agua de riego contaminada con aguas residuales, filtraciones de sistemas sépticos o inundaciones. También puede transmitirse por una higiene deficiente durante el cultivo, la recolección, el procesado o el envasado de vegetales, así como por el empleo de agua contaminada en el lavado industrial.

Verduras de hoja y otros alimentos sensibles

Según López, los productos más expuestos son las verduras de hoja, las hierbas aromáticas y los frutos rojos. Crecen cerca del suelo y sus superficies rugosas o con pliegues pueden retener los ooquistes, estructuras microscópicas esféricas expulsadas en las heces humanas y resistentes al ambiente y a algunos desinfectantes.

Por este motivo, lavar en casa una lechuga que ya esté infectada no elimina el parásito. La infección afecta sobre todo a alimentos crudos que no reciben un tratamiento térmico, como la cocción, capaz de destruir el microorganismo.

Síntomas, duración y tratamiento

El periodo de incubación puede situarse entre una y dos semanas. El doctor Enrique de Madaria explica que la infección se presenta con una diarrea acuosa, abundante y de aparición brusca, descrita como explosiva. Entre los síntomas también figuran dolor abdominal, gases, náuseas, cansancio, pérdida de apetito, febrícula y pérdida de peso.

La ciclosporiasis puede pasar inadvertida porque inicialmente se parece a una gastroenteritis común. Sin embargo, suele prolongarse durante más tiempo y sus síntomas pueden reaparecer durante varias semanas: el paciente puede mejorar aparentemente unos días y sufrir después recaídas de diarrea y cansancio.

El tratamiento indicado es un antibiótico, trimetoprim-sulfametoxazol, administrado durante un periodo de siete a diez días.

Una infección poco habitual en España

En España, la ciclosporiasis es una infección poco frecuente y excepcional frente a las gastroenteritis habituales. De acuerdo con el doctor Enrique de Madaria, se diagnostica principalmente en personas que han viajado a zonas donde el parásito es más común, como algunos países de Latinoamérica y Asia, aunque también pueden producirse contagios a partir de alimentos frescos importados contaminados.

Cristina López recuerda un brote de siete casos entre un grupo de trece personas que viajaron a Guatemala y que probablemente enfermaron después de beber una bebida de frambuesa. La experta apunta que puede haber más casos no detectados, ya que las pruebas para identificar esta infección no se incluyen de forma rutinaria en los análisis de diarrea y la enfermedad puede confundirse con gastroenteritis o salmonelosis.