Montaje de Carlos Slim y sus tres participadas en España, FCC, Realia y Metrovacesa.

Carlos Slim, el magnate mexicano, ha logrado una de las mayores hazañas en el sector inmobiliario español al tomar el control de más del 90% de la inmobiliaria Realia, a través de una sociedad propia y de FCC, por un valor superior a 137 millones de euros. Este movimiento culmina años de luchas en el seno del Consejo de Administración.

La apuesta de Slim por España se remonta a 2014, un momento en el que el país estaba enfrentando una de las peores crisis financieras de su historia reciente. Las empresas más afectadas eran las inmobiliarias y las de infraestructuras, que en los años previos al estallido de la burbuja del ‘ladrillo’ habían contraído un excesivo endeudamiento.

En medio de este contexto, Slim irrumpió en Fomento de Construcciones y Contratas (FCC). En 2014, con la familia Koplowitz como principales accionistas, Slim inyectó 1.700 millones en la compañía y acudió a su rescate, entrando por primera vez como accionista con una participación de alrededor del 25%. Durante los siguientes diez años, Slim ha continuado adquiriendo títulos, acumulando hasta el 81,5% del capital social, valorado en casi 4.400 millones de euros.

En paralelo a su entrada en FCC, Slim también invirtió en Realia, la filial inmobiliaria de la empresa de infraestructuras. El rescate de FCC fue también un balón de oxígeno para la promotora y propietaria de activos del grupo. Sin embargo, las ambiciones de Slim no se detuvieron ahí. Con el paso de los años, fue adquiriendo paquetes accionariales hasta comprar el último 15% de Polygon, con quien tuvo duras batallas por el método de valorar los activos de la empresa.

Con más del 90% de las acciones en su poder, Slim podría justificadamente plantear una oferta pública de adquisición (opa) de las acciones residuales, con el objetivo de excluir a la empresa de la bolsa. Sin embargo, según varias fuentes, esos no serían sus planes inmediatos.

En 2020, lanzó su segunda ofensiva en el sector de las empresas promotoras cotizadas, con la compra de un 3% de Metrovacesa y otro porcentaje similar en Quabit, sucesora de Astroc. Quabit no resultó ser una buena inversión, pero en Metrovacesa, Slim amplió su posición.

En 2022, con el 5,4% de la compañía, Slim lanzó su primer órdago a las entidades financieras propietarias de la promotora: una opa por el 24% de Metrovacesa con una prima del 20%. La oferta fue aceptada solo por el 11,5% de los partícipes, pero le permitió escalar por encima del 17%, frente al casi 50% de Santander y más del 20% de BBVA.

Ante la ofensiva de Slim, la banca ha permanecido inmóvil. Sin embargo, el siguiente paso natural en la estrategia de Slim sería comprar la participación de BBVA, lo que le colocaría en igualdad de fuerzas con Santander en el Consejo de Administración.

El siguiente paso a tomar el control de Metrovacesa, sería la fusión con Realia. Ambas son promotoras con suelos heredados de la quiebra del sector inmobiliario en 2008 y con negocios muy similares. Hablar de una fusión Metrovacesa-Realia es hablar de hipótesis, pero sobre todo de años, casi tantos, diez, como le ha llevado a Carlos Slim comprar Realia.

Por Daniel