Calentar el hogar este invierno puede costar hasta cerca de 1.300 euros por el alza del gas

El inicio de la temporada de calefacción coincide con una nueva tensión geopolítica en los mercados energéticos, con un impacto directo en los presupuestos familiares. Según cálculos de Roams elaborados a partir de datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), los hogares que utilizan gas natural asumirán un gasto medio de 741,61 euros entre mediados de octubre y finales de marzo, aunque el desembolso puede llegar hasta los 1.300 euros.

La reforma de 2024 de la tarifa regulada de electricidad, el PVPC, atenúa las subidas. Sin embargo, las tarifas indexadas del mercado libre siguen expuestas a la volatilidad de los precios. Para quienes calientan sus viviendas con sistemas eléctricos, el gasto medio previsto se sitúa en 511,83 euros.

El encarecimiento del gas presiona las facturas

Desde el 5 de octubre, el precio del gas en Europa ha aumentado alrededor de 14 euros por MWh, lo que implica un incremento superior a 20 euros en la factura, de acuerdo con las estimaciones de Tempos Energía. Esta consultora atribuye tres de cada cuatro euros de la subida a una campaña de Irán sobre el precio del petróleo, que vincula con las elecciones legislativas que Estados Unidos celebrará el próximo 3 de noviembre.

Los expertos de Tempos Energía estiman que, si se mantiene el ritmo actual, el gas llegará a la cita electoral en una horquilla de entre 95 y 105 euros por MWh. Esta evolución encarecería la electricidad a principios de 2027: supondría uno de cada seis euros del recibo en enero y más de uno de cada cuatro en febrero.

Más de 1.000 euros de diferencia según vivienda y clima

El coste de la calefacción eléctrica o de gas depende tanto de los metros cuadrados como de las condiciones climáticas de cada zona. El análisis de consumo de Roams revela una diferencia superior a 1.000 euros entre calentar un piso situado en el litoral mediterráneo y un chalé ubicado en la meseta interior.

En el caso del gas, calentar un piso cuesta una media de 421 euros, frente a los 779 euros de una vivienda unifamiliar, un 84% más. Para la calefacción eléctrica, el gasto medio es de 252 euros en pisos y de 552 euros en chalés.

El interior peninsular concentra el mayor gasto

Por zonas climáticas, el interior peninsular registra los costes más elevados: 697 euros en gas y 488 euros en electricidad. En el conjunto del país, la horquilla va desde los 245 euros de un piso mediterráneo con electricidad regulada hasta los 1.283 euros de un chalé del interior con gas contratado en el mercado libre.

«Hoy, con el gas, el mercado regulado sale entre un 31% y un 35% más barato que el libre. Y en la luz ocurre lo mismo: la tarifa regulada sale más rentable en cinco de cada seis casos», afirma Sergio Soto, experto en energía de Roams.

Las comunidades pueden pagar hasta 16.000 euros más al año

El sobrecoste también afecta a las comunidades de propietarios. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte de que la mayoría abona importes excesivos debido a tarifas poco competitivas y a una potencia contratada por encima de sus necesidades.

En los suministros eléctricos comunitarios, la OCU calcula un sobrecoste de hasta 1.500 euros anuales para un contrato estándar de 6,94 kW y 5.500 kWh. A esta cantidad se suman otros 314 euros por contratar una potencia punta excesiva, una circunstancia detectada en el 84% de las facturas analizadas.

En las comunidades con calefacción central de gas, el coste medio es un 54% superior al de la tarifa regulada TUR. Esto representa 3.515 euros más al año para un consumo de referencia de 133.000 kWh, correspondiente al peaje RL4. En las grandes fincas, con consumos de 630.000 kWh, el ahorro por cambiar a la TUR supera los 16.000 euros anuales.

La eficiencia energética, un problema estructural

La dificultad para asumir estos gastos se une a las deficiencias estructurales de muchas viviendas. El IV Observatorio UCI sobre Vivienda y Sostenibilidad señala que el 46,4% de los españoles no logra mantener habitualmente una temperatura confortable en su hogar, ni durante los meses fríos ni en los de calor.

Solo el 9,5% consigue ese confort siempre y el 44,1% la mayor parte del tiempo. En cambio, el 27,6% lo alcanza de forma puntual, el 14% rara vez y el 4,8% nunca.

Las rentas bajas y el sur peninsular sufren especialmente esta situación. Murcia, con un 57%, Extremadura, con un 55,2%, y Andalucía, con un 55%, encabezan las dificultades para mantener una temperatura adecuada. En contraste, en Castilla y León, Cantabria y Aragón, dos de cada tres personas sí alcanzan condiciones de confort.

Aunque el 92,5% de la población reconoce que la eficiencia energética influye en la factura, el parque de viviendas continúa desprotegido. Los expertos apuntan a la rehabilitación energética de cubiertas, fachadas y calderas como la única solución estructural frente a la inestabilidad de los precios.

Según Laura Visier, directora de Rehabilitación de UCI, «el reto no es solo cuánto cuesta la energía, sino cuánta necesita cada vivienda para alcanzar las condiciones de confort. La rehabilitación energética permite reducir esa dependencia, contener el gasto y mejorar la calidad de vida de las familias».