Los jóvenes tienen cada vez más relaciones 'parasociales': ¿qué son y cómo les afectan?

En la era digital, la educación de los menores se ha transformado radicalmente. Miguel Ángel Martín-Cárdaba, presidente de la Asociación Internacional para la Investigación sobre Infancia, Juventud y Comunicación, aborda un fenómeno que preocupa a padres y educadores: la coexistencia de dos modelos de educación para los menores. Por un lado, el tradicional modelo proporcionado por los padres y, por otro, el modelo emergente de los influencers.

La influencia de los influencers en la educación de los menores

Miguel Ángel Martín-Cárdaba señala que hoy en día los menores están expuestos a una dualidad educativa. A la tradicional educación que proviene del entorno familiar, se suma la influencia de los influencers, quienes han ganado un papel predominante en la vida de los jóvenes. «Los menores pasan mucho tiempo en redes sociales como Instagram, Twitter y Youtube, donde siguen a figuras públicas que no solo entretienen, sino que también educan y transmiten valores», comenta Martín-Cárdaba.

La coexistencia de estos dos modelos puede generar tensiones y desajustes. Los padres educan bajo unos valores y principios que consideran importantes, mientras que los influencers transmiten otros, a veces contrarios o simplemente diferentes. «Es crucial entender que los niños y adolescentes están en una etapa de formación de su identidad. Los mensajes que reciben de estos influencers pueden ser tan o más impactantes que los que reciben en casa», añade el experto.

Uno de los problemas identificados por Martín-Cárdaba es la falta de control sobre el contenido al que acceden los menores. «A diferencia de la educación tradicional, donde los padres tienen un control más directo sobre los mensajes y valores que se transmiten, en el mundo digital, los menores pueden estar expuestos a contenidos inadecuados o a influencias que no siempre son positivas», explica.

Por otro lado, no todo es negativo. Existen influencers que promueven valores positivos como el cuidado del medio ambiente, la igualdad de género y la salud mental. «Es importante que los padres se involucren y conozcan qué tipo de contenido consumen sus hijos en internet. De esta manera, pueden guiarles y ayudarles a discernir entre lo que es beneficioso y lo que no lo es», sugiere Martín-Cárdaba.

El presidente de la Asociación Internacional para la Investigación sobre Infancia, Juventud y Comunicación también resalta la importancia de la alfabetización mediática. «Los menores deben aprender a analizar críticamente el contenido que consumen. No todo lo que ven en las redes sociales es real o positivo. De ahí la necesidad de una educación digital que les permita desarrollar un pensamiento crítico», enfatiza.

Para los padres, Martín-Cárdaba recomienda una comunicación abierta y constante con sus hijos. «Los menores deben sentir que pueden hablar libremente sobre lo que ven y siguen en internet. A partir de ahí, los padres pueden ofrecerles orientación y apoyo», comenta.

En este contexto, cobra especial importancia el papel de las instituciones educativas. «La escuela no puede quedarse atrás. Debe adaptarse y complementar la educación familiar con una formación en competencias digitales. Los docentes deben estar preparados para abordar estos temas y trabajar conjuntamente con los padres», afirma Martín-Cárdaba.

En cuanto a las políticas públicas, el experto sugiere la implementación de programas que promuevan el uso seguro y responsable de internet. «Es necesario que las autoridades desarrollen campañas de concienciación y formación para padres, educadores y menores. Solo así podremos minimizar los riesgos y maximizar los beneficios de la era digital», concluye.

La realidad es que los influencers han llegado para quedarse y su impacto en la educación de los menores es innegable. Miguel Ángel Martín-Cárdaba deja claro que, aunque los retos son numerosos, también existen oportunidades para mejorar la educación en la era digital. Los padres, educadores y las instituciones tienen un papel crucial en esta nueva realidad educativa.