La reciente reforma de las pensiones adoptada en España tendrá un significativo impacto en el gasto del sistema de pensiones. Según un informe sobre las consecuencias presupuestarias del envejecimiento de la población en la Unión Europea, publicado por la Comisión Europea, se espera que el gasto del sistema aumente en 3,3 puntos del PIB para 2050 y en 5 puntos del PIB para 2070.
El informe tiene en consideración tanto las medidas aprobadas en 2021 como la segunda parte de la reforma, que se implementará en 2023. El incremento en el gasto se atribuye a dos factores principales: la indexación de las pensiones al IPC y la «abolición» del factor de sostenibilidad que se encontraba en la legislación anterior.
El nuevo mecanismo de incentivos para prolongar la edad efectiva de jubilación y el aumento de las contribuciones al sistema, que también se incluyen en la reforma, compensan parcialmente estos factores de incremento del gasto. En términos generales, las medidas adoptadas en 2021 y 2023 resultarán en un incremento de 3,3 puntos del PIB del gasto público en pensiones en 2050 y un aumento de 5 puntos en 2070, según el Informe de Envejecimiento 2024 que se centra en el sistema español de pensiones.
Para realizar esta proyección, los servicios económicos compararon sus propias proyecciones que resultan del sistema actual, con la reforma en ambas partes incluida, con un escenario alternativo en el que se aplicaría la legislación previa en materia de pensiones. En este segundo caso, las pensiones se actualizarían con el índice de revalorización anterior (el IRP), y el factor de sostenibilidad de la reforma de 2011 entraría en vigor desde el pasado año, entre otros cambios.
El resultado de esta comparación indica que el gasto en pensiones en el escenario alternativo (sin la reforma de 2021 y 2023) alcanzaría su nivel más alto en 2044 (un 14,2% del PIB), bajaría hasta el 14% en 2050 y retrocedería después hasta un 11,7%. Sin embargo, con la implementación de la reciente reforma, el gasto en pensiones aumentará, según los cálculos de la Comisión Europea, hasta el 17,3% en 2050 y después caerá hasta el 16,7% en 2070.
El incremento hasta 2050 se atribuye principalmente al «rápido» envejecimiento de la población española y la jubilación de la generación del ‘baby boom’. Este incremento se ve compensado parcialmente por un mayor crecimiento de los salarios que de las pensiones y por la mayor tasa de empleo. A partir de ese año, la tendencia demográfica «cesa» y deja de tener efecto en el gasto en pensiones, que comienza una «leve» reducción durante las siguientes dos décadas.
En cuanto a los ingresos del sistema público de pensiones, el informe indica que crecerán 1,7 puntos porcentuales hasta 2050 y 1,1 puntos hasta 2070, principalmente debido al aumento de las contribuciones por parte de los trabajadores y de sus empresas derivado del nuevo Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), el nuevo sistema de cotización para autónomos, la cuota de solidaridad y la subida de las bases máximas de cotización.
En consecuencia, las contribuciones al sistema representarán un 14,6% del PIB en 2050 y posteriormente retrocederán hasta el 14% en 2070. Bruselas estima que el déficit del sistema alcanzará su nivel más alto en 2053 (de un 3,1%) para después estabilizarse en torno al 2,7%.
