La hermandad del Císter aprueba la realización de la túnica bordada para Nuestro Padre Jesús de la Sangre
La comisión de la hermandad del Císter, creada especialmente para el proyecto de la túnica bordada de Nuestro Padre Jesús de la Sangre, ha anunciado la aprobación del taller Bordados Santa Clara de Sevilla para la realización de la túnica. El diseño será obra de Gonzalo Navarro Ambrojo, un reconocido diseñador en la comunidad.
Esta túnica será ofrecida al Señor en honor al cincuentenario de su bendición. Según informó la cofradía mediante un comunicado, el proyecto fue presentado por primera vez en febrero. Surgió de un grupo de hermanos que tuvo la idea de ofrendar al Señor de la Sangre una nueva túnica bordada como muestra del amor y devoción que se le profesa.
La financiación del proyecto será a través de donativos de hermanos, fieles y devotos que deseen contribuir. Estos donantes estarán sujetos a los beneficios fiscales de la Ley 49/2002, a la que la hermandad está acogida.
Donantes y su reconocimiento
Bajo la túnica figurarán los nombres de todas las personas que realicen una donación mínima establecida. Los nombres se inscribirán a perpetuidad, ya sea el nombre y apellidos del donante o el de aquellos seres queridos a quienes deseen vincular al manto.
Las aportaciones se pueden hacer a la cuenta de la hermandad indicando en el concepto ‘donativo túnica’ y el nombre del donante. También existe la opción de realizar las donaciones vía Bizum.
Esta iniciativa surgió de la cuadrilla de costaleros del Señor. En su comunicado, la cofradía agradeció a José Luis Sánchez Expósito “la matización de la expresión del arte y su interpretación de un símbolo tangible del amor y devoción hacia nuestra imagen cristífera”.
El diseño de la túnica
La túnica, según la descripción ofrecida por la cofradía, dispone más de veinte especies vegetales dotadas de una profunda carga simbólica en la historia del arte sacro. El programa iconográfico ha sido redactado por José León Calzado, historiador del arte, y el diseño artístico corresponde a Gonzalo Navarro Ambrojo. Estilísticamente, se puede apreciar la inspiración barroca basada en bordados de la primera mitad del siglo XVII.
El proyecto muestra una túnica de terciopelo, previsiblemente corinto, con bordados en oro fino al realce agrupados en la parte inferior de la túnica, el pectoral y las bocamangas.
Ornamentación
El programa ornamental se resuelve mediante hojas de acanto (Resurrección) y cardos (compasión amorosa en la Pasión) en sinuosos roleos, cuyo recorrido obedece a una estricta geometría. Como notas distintivas, en el módulo central está el álamo, que prefigura la Crucifixión.
En la parte frontal acoge unas pasifloras (emblema de la Pasión y Muerte de Cristo como cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento), en la trasera se representa los lirios, que anuncian la venida de Cristo (el principio de las profecías).
A ambos lados, como pilares fundamentales de la fe, se manifiesta la doble naturaleza humana y divina de Cristo mediante el jacinto (prudencia) y la rosa (realeza) respectivamente.
La túnica se concibe para usarse en el interior del templo o en el exterior, tanto en la estación de penitencia de cada Martes Santo como en el rezo público del vía crucis que, anualmente, los Viernes de Dolores, celebra la cofradía.
