El nacimiento del primer SUV «Q» de Audi

Tras su presentación en el Salón de Fráncfort (IAA) de 2005, el Audi Q7 llegó al mercado en 2006 como el primer modelo «Q» de la marca. Su desembarco en el segmento de los SUV de lujo de gran tamaño se produjo algo más tarde que el de otros competidores, aunque la espera tuvo recompensa.

El desarrollo de la primera generación comenzó en 2002, con la intención de ampliar la oferta de Audi en el mercado SUV y compartir soluciones de plataforma con Porsche y Volkswagen. La firma alemana atravesaba entonces una de sus etapas más brillantes, tanto por sus éxitos en las 24 Horas de Le Mans como por el impulso creativo propiciado por Ferdinand Piëch, director del Grupo Volkswagen.

En aquel momento, los prototipos Nuvolari, Le Mans y Pikes Peak, adelantos de los futuros A5, R8 y Q7, respectivamente, despertaban gran interés en los salones del automóvil. La buena recepción del Pikes Peak, presentado en el Salón de Detroit de 2002, confirmó que el proyecto AU 716 acabaría convirtiéndose en el Q7.

Audi tuvo además un conflicto con Nissan por el uso de la letra «Q», empleada desde 1989 en modelos de lujo de Infiniti como los Q45, QX4 y QX56. A finales de 2006, ambas compañías alcanzaron un acuerdo por el que Audi podía utilizar este prefijo únicamente en tres modelos: Q3, Q5 y Q7.

Diseño, espacio y tecnología

Los equipos de Jack Malde y McHewgor asumieron el apartado técnico del primer Q7, mientras que el diseño fue obra del canadiense Dany Garand, que ya había destacado por su trabajo en el A8. Después fue nombrado responsable del proyecto AU 716.

La parrilla prominente y la silueta del vehículo generaron opiniones divididas, pero el interior obtuvo una acogida unánime. La combinación de materiales, colores, indicadores en carcasas cromadas y madera en la consola central aportaba una notable sensación de prestigio. La navegación, el audio y la climatización se controlaban mediante un dial circular y cuatro botones periféricos, una solución sencilla e intuitiva.

Otro de sus grandes argumentos era la habitabilidad: el primer Q7 podía configurarse con cinco, seis o siete plazas, con asientos individuales en la opción de seis ocupantes.

La base técnica de la primera generación

El modelo incorporaba suspensión independiente en ambos ejes, con componentes de aluminio para reducir el peso no suspendido, así como elementos neumáticos que sustituían a los muelles mecánicos y permitían variar la altura de la carrocería. Contaba también con tracción integral quattro, que en condiciones normales repartía la potencia en una proporción de 40/60 entre los ejes delantero y trasero.

Las primeras unidades, comercializadas a comienzos del verano de 2006, montaban un motor V8 de 4,2 litros con inyección directa y 350 CV. Aceleraba de 0 a 100 km/h en 7,5 segundos, estaba asociado a una caja automática de seis velocidades y registraba un consumo real de entre 14 y 15 litros cada 100 km. Su capacidad de remolque alcanzaba los 2.495 kg, e incluso podía ser superior con la opción de remolque.

La gama también incluía un V6 de 3,6 litros y 280 CV, con transmisión de seis velocidades y tracción quattro, además de un V6 TDI de 3,0 litros y 233 CV. Más adelante llegó un V12 TDI de 6 litros y 500 CV, propio de la época dorada del diésel.

Dos décadas después de su estreno, el primer Q7 sigue ofreciendo un comportamiento actual en carretera. La suspensión neumática adaptativa opcional disponía de los modos Dinámico, Automático y Confort, junto a los programas Todoterreno, que elevaba la carrocería 25 mm, y Elevación, que la levantaba 60 mm. Por diseño, acabados, prestaciones, conducción y seguridad, se convirtió en una referencia entre los SUV de lujo de su época.

Segunda generación: menos peso y mayor eficiencia

La segunda generación del Q7 fue presentada en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2015. El contexto era muy distinto al de 2006: Lenman Brothers ya era conocido fuera de los círculos especializados y la crisis financiera de 2007/2008, la más grave desde la Gran Depresión de 1929, había dejado una profunda huella. A ello se unían unas normas medioambientales cada vez más exigentes y la oposición política a los motores diésel.

Con una longitud de 5,050 metros, frente a los 5,089 metros de su predecesor, el nuevo Q7 mantenía prácticamente las dimensiones, pero reducía entre 200 y 250 kilos de peso. Su aerodinámica mejoraba de forma clara y también lo hacía su agilidad.

Esta generación incorporó nuevas mecánicas híbridas e híbridas enchufables, tanto diésel como gasolina. Entre sus versiones destacó el SQ7 V8 biturbo de 507 CV, equipado con ruedas traseras directrices, barras estabilizadoras activas y diferencial trasero quattro Sport. Tras la desaparición de las variantes diésel, los híbridos enchufables de gasolina de 394 y 490 CV dejaron una buena impresión. Esta segunda entrega recibió actualizaciones en 2019 y 2024.

La tercera generación recupera el diésel

A finales de 2026 llega la tercera generación del Audi Q7, en un escenario muy diferente para los fabricantes europeos y para la propia marca de los cuatro anillos. Aun así, el nuevo modelo mantiene un planteamiento ambicioso y adopta una silueta más SUV, con una menor caída del techo.

Un V6 diésel híbrido ligero como punto de partida

En su lanzamiento, el nuevo Q7 se ofrece exclusivamente con un motor V6 diésel híbrido ligero. A comienzos del próximo año, la gama se ampliará con un gasolina V6 3.0 TFSI de 367 CV y dos variantes híbridas enchufables e-hybrid de 394 y 490 CV. La presentación a la prensa de la versión diésel se celebró en Ávila.

Aunque conserva la cilindrada de 2.967 cc de sus antecesores, el nuevo propulsor es completamente nuevo. Incorpora un turbocompresor, un compresor eléctrico alimentado por una red de 48 voltios y un motor eléctrico de 24 CV situado a la salida de la caja de cambios. Este sistema asiste al V6 diésel, que desarrolla 299 CV y 630 Nm de par. La tracción integral permanente quattro es de serie.

Interior premium y amplia capacidad

El Q7 sigue utilizando la plataforma MLB de alta gama, a diferencia de los recientes A6 y Q6, desarrollados sobre la arquitectura PPC. El habitáculo recupera rasgos tradicionales de Audi, con materiales agradables a la vista y al tacto, un montaje cuidado y una percepción de calidad premium.

La tecnología incluye una configuración de tres pantallas, soportes para teléfonos móviles con carga magnética integrada y un nuevo panel de control de uso sencillo. Las puertas disponen de desbloqueo electrónico y pueden abrirse de forma automática mediante un motor eléctrico opcional.

La oferta de asientos contempla cinco plazas de serie y opciones de seis o siete plazas. La segunda fila se desliza eléctricamente. El maletero ofrece entre 670 y 581 litros, según se trate de las versiones de cinco o siete plazas y la posición de los respaldos, mientras que con los asientos posteriores abatidos alcanza entre 2.075 y 1.980 litros.

Prestaciones, eficiencia y remolque

La transmisión automática Tiptronic de ocho velocidades ofrece un funcionamiento suave y acompaña una aceleración lineal. Audi anuncia un paso de 0 a 100 km/h en 6,0 segundos y una velocidad máxima de 235 km/h.

El V6 diésel combina respuesta desde bajas revoluciones con un consumo combinado declarado de 7,4 L/100 km, es decir, 0,4 L/100 km menos que su predecesor con una motorización equivalente. La suspensión activa opcional limita el balanceo de la carrocería y aporta estabilidad a este SUV de dos toneladas y media. Además, conserva capacidades utilitarias, con una capacidad de remolque de hasta 3,5 toneladas con remolque con freno.

Veinte años después de convertirse en el primer «Q» de Audi, el Q7 mantiene su historia de evolución a través de tres generaciones.