3-0. El Atalanta arrolla al Marsella y jugará su primera final europea

El Atalanta trasciende y se abre paso a la final de la Liga Europa

Atalanta dirigido por Gian Piero Gasperini se ha convertido en el héroe del día al conquistar una victoria histórica este jueves en la vuelta de las semifinales de la Liga Europa de fútbol contra el Olympique de Marsella (3-0) y asegurando su lugar en la gran final de Dublín. Este será el primer encuentro en el que el equipo italiano estará en juego por un título europeo.

La ciudad de Bérgamo, en el norte de Italia, se despertó con la esperanza de meterse en una final europea por primera vez en su historia y se durmió soñando con levantar un título europeo. La victoria en la Liga Europa también le permitiría volver a competir en la Liga de Campeones.

La victoria del Atalanta fue merecida, incontestable, ante un Olympique de Marsella venido a menos que lejos del Velodrome fue una sombra de lo que presentó en la ida. También, claro está, por culpa de una ‘Dea’ que saltó al Gewiss Stadium convencida de que iba a lograr su objetivo, con ganas de demostrar que golear al Liverpool en cuartos de final no fue casualidad y de que son claros candidatos a levantar el título.

El partido comenzó desde el minuto 1 con el dominio del Atalanta, dejando claro que el planteamiento de Gasperini, arquitecto y entrenador ya histórico de este equipo, era el mismo de siempre. «Es importante no perder la identidad», dijo en su momento el técnico. Dicho y hecho. Presión alta, emparejamientos individuales a todo el campo y velocidad tras el robo.

El carrusel de ocasiones no se hizo esperar con De Ketelaere, Scamacca, Lookman y Koopmeiners desatados. El equipo italiano rodeaba el área de un Marsella desdibujado, superado, incapaz de frenar a los italianos. Y el gol no tardó en llegar. Sobre la media hora, emergió la figura de Lookman para, desde el perfil zurdo, en una jugada marca de la casa, tirar una diagonal con balón y sacar un disparo desde fuera del área que, desviado ligeramente por Gigot, abrió el marcador.

La alegría de Bérgamo explotó con el gol, ya que veía a su equipo abrasar al Marsella y se sintió inevitablemente ganador. Terminó solo 1-0 el primer acto, la mejor noticia para los franceses.

Al comienzo del segundo período, Marsella tuvo una ocasión clarísima, la única de su partido, con Ndiaye, que no acertó en la vaselina sobre Musso y desaprovechó el despiste defensivo del Atalanta.

El Marsella perdonó, pero no así el equipo de Gasperini, al que le salió todo en el duelo más importante de su historia. Tan solo unos minutos después de sufrir la ocasión de los visitantes, Ruggeri puso en la escuadra un zapatazo que sentenció el duelo.

Desde entonces, la fiesta se desató en la grada y en las calles de Bérgamo. Apagaron al Marsella, brillaron con luz propia y con la de los fuegos artificiales que se lanzaron desde el estadio.

El golpe final lo dio El Bilal Touré en el tiempo añadido con un golazo en el que exhibió fuerza y calidad para certificar el acceso a la final soñada por todos en Bérgamo, por generaciones y generaciones. La ‘Dea’ estará, más que merecidamente, y con serias opciones de levantar el título, en la gran final de la Liga Europa de Dublín.