Hace seis años, José Antonio Rosa Alcocer, cariñosamente conocido como ‘Yoni‘ por sus seres queridos, cumplió su sueño de toda la vida: unirse a la Guardia Civil. A sus 41 años, Yoni estaba felizmente casado con Carolina Ruiz y era padre de dos hijos, de 15 y 5 años. Sin embargo, el pasado viernes 26 de abril, su vida se cobró en un trágico acto de servicio en San Agustín de Guadalix (Madrid). Durante un operativo de registro, pisó suelo en mal estado en una planta superior de una nave y cayó desde una altura de 12 metros.
A pesar de los esfuerzos de los servicios de emergencia, no pudieron salvar la vida de Yoni. Sus familiares, destrozados y entre lágrimas, recuerdan que murió «haciendo lo que más le gustaba y lo que quería».
Yoni estaba destinado en Torrelaguna (Madrid), donde residía con su familia. El sábado por la mañana, la Capilla Ardiente se instaló en el Ayuntamiento de la localidad y las banderas ondean a media asta. Posteriormente, fue trasladado a la localidad nazarena donde el domingo, a las 11.00 horas, se abrió la Capilla Ardiente en el Tanatorio Municipal. Su funeral se celebró a las 13.00 horas.
Enamorado de su profesión, Yoni se preparó a fondo para ser guardia civil. A pesar de haber tenido otros trabajos anteriores y de haber superado varias pruebas de las oposiciones de la Policía Local, decidió abandonar porque su objetivo era vestir el uniforme verde de la Guardia Civil. Su familia recuerda que era un perfeccionista apasionado por su trabajo que «arriesgaba» y dedicaba las horas necesarias sin problema alguno.
En el corto tiempo que estuvo en el Cuerpo, Yoni ya tenía varios reconocimientos por su labor en diferentes operaciones. Antes de ser trasladado a Madrid, pasó un tiempo en la Comandancia de la Guardia Civil de Montequinto en Dos Hermanas, tras superar el periodo de formación en la academia.
Aunque su familia y su familia política residen en Dos Hermanas, lejos de Yoni, sabían que él «era feliz y estaba encantado con lo que hacía», independientemente de la distancia a su ciudad. Yoni era un apasionado del deporte, el crossfit, el pádel y el senderismo. Además, disfrutaba de su tiempo con su mujer, sus hijos, su padre, sus dos hermanas, Vicky y Eva, sus cuñados, sus sobrinos, sus suegros y el resto de su familia política.
La noticia de su muerte ha dejado a todos destrozados, rotos de dolor, algunos incluso en estado de shock. Sus amigos aún no pueden creer que ‘Yoni’ ya no esté y afirman que «ha sido un palo tremendo«. A pesar de que nada puede aliviar el dolor que sienten sus familiares, encuentran un poco de tranquilidad en el hecho de que «se ha ido haciendo lo que más le gustaba».
El domingo 28 de abril, Yoni fue despedido entre honores rodeado de todos los que lo querían. El Ayuntamiento de Dos Hermanas, al conocer la noticia, emitió un comunicado de pésame en las redes sociales y está coordinando con la familia para dar el último adiós a este guardia civil nazareno que dio su vida en acto de servicio.
