Green Concept Management, liderada por su director Guy de Maillé, ha ideado un modelo de negocio basado en la combinación de generación de energía solar y mantenimiento de cultivos agrícolas, bautizado como «AgriVitiVoltaico». Este modelo, que respeta y conserva el entorno natural, no solo beneficia a los propietarios de las tierras, sino también a la comunidad en general. Desde el 10 de abril de este año, este modelo es ley en Francia y ya se están implementando varios proyectos en Cataluña y el resto de España.
Los agricultores, quienes suelen pagar los arrendamientos de las tierras agrícolas, encuentran cada vez más difícil competir en el sector. Según Guy de Maillé, casi un 30% de ellos sobrevive gracias a la subvención de la PAC (Política Agraria Común). Si se desea tener acceso a productos frescos y locales, es crucial ayudar a estos agricultores, ya que son ellos los que nos proveen de alimentos.
El modelo AgriVitiVoltaico representa una solución a este problema. En concreto, se propone la instalación de placas solares en las fincas agrícolas, lo que permitiría a los propietarios de las tierras generar ingresos adicionales. Muchos agricultores arriendan sus tierras por 330-400 euros por hectárea al año, una cantidad insuficiente para vivir.
Con este modelo, sin embargo, el industrial estaría obligado a pagar 3.000 euros por hectárea al año, una cantidad que ha aumentado hasta los 3.400 euros. En el futuro, se prevé que las rentas sean proporcionales a la producción energética instalada, manteniendo así un equilibrio económico sostenible entre el industrial y el mundo agrícola.
La comunidad agrícola y la sociedad en general también se beneficia de este proyecto. Por ejemplo, el industrial se compromete a pagar 750 euros por megavatio instalado al año a la caja cooperativa agrícola más cercana o a la caja de pensiones de los agricultores. La decisión de a quién se dirige este beneficio se toma de manera consensuada entre las administraciones y Green Concept Management.
Además, el modelo AgriVitiVoltaico promueve la participación ciudadana. Los ciudadanos del municipio, comarca o región pueden invertir en un proyecto y obtener una rentabilidad del 7 a 8%, similar a la que puede obtener el industrial.
Respecto a la situación en la que se encuentran los propietarios de las tierras una vez finalizado el contrato de alquiler, Guy de Maillé explica que cuatro años antes del final del contrato, el industrial debe realizar una licitación para desmontar la instalación fotovoltaica y preparar las tierras para plantar el tipo de cultivo más beneficioso en ese momento. Además, el propietario de las tierras tiene la obligación de hacer una licitación para plantar la agricultura del momento en las tierras arrendadas.
En cuanto al papel de las administraciones, Guy de Maillé insiste en que deben ser actores y conocer todos los acuerdos que vinculan jurídicamente las tierras con la industria. Sugiere que los derechos de superficie deben ser firmados también por la administración pública como testigo de los acuerdos y actor de las garantías firmadas.
El modelo AgriVitiVoltaico también tiene en cuenta el consumo de energía y alimentos de KM0. La legislación debe adaptarse a las necesidades del ciudadano para poder construir plantas AgriVitiVoltaicas a 15 kilómetros del centro de consumo. Este cambio permitiría fomentar la energía KM0, que es energía producida y consumida localmente.
Finalmente, Green Concept Management se opone firmemente a los megaproyectos y la especulación sobre las tierras agrícolas. La empresa aboga por proyectos más pequeños y locales que beneficien a un mayor número de personas y se opone a la especulación en la compra de tierras agrícolas por empresarios sin escrúpulos que priorizan la rentabilidad a dos dígitos.

