Unas 19.000 personas reciben cada año en España el mismo diagnóstico que el Papa León XIV: adenocarcinoma pulmonar. Se trata del tipo de cáncer de pulmón más habitual y supone aproximadamente el 60% de los casos.
Javier de Castro, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica, e Irene Bello, cirujana torácica del Hospital Universitario Vall d’Hebron y vicepresidenta de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, explican las características y el abordaje de este tumor maligno, que ha hecho necesaria la extirpación de una parte del pulmón derecho del Pontífice.
Qué es el adenocarcinoma pulmonar
Un tumor originado en el epitelio de los alvéolos
El tumor se desarrolla cuando una célula del epitelio, la membrana que recubre los alvéolos, sufre una mutación. Esa célula pasa a ser tumoral, no es detectada por el sistema inmunitario y comienza a dividirse a una velocidad mayor de la habitual.
El tabaquismo es el principal factor de riesgo: está presente en el 80% de los hombres y en el 60% de las mujeres con este diagnóstico. Sin embargo, este cáncer también puede aparecer en personas que nunca han fumado. Aunque suele presentar una agresividad elevada, su detección en fases iniciales permite alcanzar una tasa de curación muy alta mediante cirugía, en ocasiones combinada con otros tratamientos.
En el caso del Papa, al principio se desconocía si el nódulo era benigno o maligno. La biopsia realizada durante la intervención confirmó su malignidad.
La operación para extirpar el tumor
Se ha retirado el lóbulo inferior del pulmón derecho
La cirugía es la opción preferente cuando el tumor se encuentra localizado y en etapas tempranas. A León XIV le han extirpado el lóbulo inferior del pulmón derecho, una zona de unos diez centímetros que representa algo más de un tercio de ese pulmón. Según el estado del paciente y la ubicación del tumor, pueden retirarse dos lóbulos o incluso el pulmón completo.
Las intervenciones pueden realizarse mediante cirugía abierta, una técnica menos frecuente que obliga a abrir entre las costillas, o a través de procedimientos mínimamente invasivos, ya sean robóticos o toracoscópicos. Estas últimas técnicas requieren entre una y cuatro incisiones de dos a tres centímetros, por las que se introducen una cámara con visión de 360 grados y el instrumental necesario para retirar el área afectada.
En la cirugía robótica, que es la que parece haberse empleado en el caso del Papa, el robot ejecuta la intervención bajo el control del cirujano desde una consola. La operación suele durar entre 45 y 90 minutos; la de León XIV se prolongó hasta una hora y media. Después, el ingreso hospitalario habitual es de entre tres y cuatro días, aunque se prevé que el Santo Padre permanezca una semana en el hospital.
Recuperación y posibles tratamientos posteriores
Durante la operación también se extraen los ganglios del tórax. Si están afectados, habitualmente se administra radioterapia y quimioterapia. Cuando existen células tumorales en los bordes del tejido retirado, se recurre a radioterapia. En cambio, si los márgenes están limpios y no hay ganglios afectados, como parece ocurrir en el caso del Papa, no sería necesario un tratamiento adicional.
Tras una intervención de este tipo es posible retomar una vida normal, incluida la práctica de deporte, aunque al comienzo es habitual sentir un mayor cansancio. La evolución posoperatoria mejora si la persona se mantiene activa y realiza fisioterapia respiratoria.
Prevención y detección precoz
El cáncer de pulmón continúa siendo el tumor con mayor mortalidad. De Castro subraya la relevancia de la prevención, especialmente entre los pacientes de riesgo: hombres de entre 55 y 70 años que fuman o que fueron fumadores intensos.
El oncólogo identifica el escáner de baja radiación como una herramienta fundamental para el diagnóstico precoz. Estados Unidos, numerosos países europeos y países asiáticos ya han puesto en marcha programas de detección temprana de cáncer de pulmón, una medida que considera necesaria para toda España.
Cáncer de pulmón en España: cifras principales
En España se diagnostican cada año más de 33.000 casos de cáncer de pulmón y se registran 23.000 fallecimientos, de acuerdo con datos del Grupo Español de Cáncer de Pulmón, integrado por más de 700 especialistas y 190 hospitales del país. Solo tres de cada diez pacientes sobreviven cinco años.
La elevada mortalidad se explica, en parte, porque el 56% de los tumores se descubre en fases avanzadas, correspondientes a los estadios III o IV, cuando las posibilidades de curación son limitadas. En el momento del diagnóstico, el 40,9% de los pacientes son fumadores activos y el 46,4% son exfumadores.
