El histórico déficit de interconexión energética entre España y Francia parece estar en camino de resolverse. En un esfuerzo conjunto para abordar este problema de larga data, los dos países europeos han comenzado a establecer las bases necesarias para su resolución. Después de un acuerdo, los gobiernos español y francés han decidido activar una comisión bilateral para impulsar la construcción de dos nuevas conexiones eléctricas. Estas conexiones, que se realizarán a través de los Pirineos, buscan facilitar y mejorar aspectos técnicos y financieros del futuro corredor submarino para transportar hidrógeno verde entre ambas naciones.
La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica de España, Teresa Ribera, se reunió recientemente en París con los ministros franceses de Economía, Bruno Le Maire, y de Cohesión Territorial, Christophe Béchu. De esta reunión emergió un «acuerdo fundamental» que busca impulsar las interconexiones energéticas entre España y Francia. Ambas partes manifestaron una «voluntad firme» de fortalecer las interconexiones y acordaron un objetivo común de «convocar inmediatamente» grupos ministeriales bilaterales para avanzar tanto en las conexiones eléctricas como en las de hidrógeno verde.
España, Francia y Portugal previamente habían acordado impulsar el primer gran corredor de hidrógeno de la Unión Europea, un proyecto que posteriormente también incorporó a Alemania. Este gran proyecto, denominado H2Med, con inversiones previstas de casi 2.500 millones de euros, pretende ser clave para apuntalar la revolución del hidrógeno renovable en sustitución del gas natural en sectores económicos que tienen difícil o imposible su electrificación.
Hasta la fecha, los operadores de transporte de gas de todos los países involucrados han trabajado en los aspectos técnicos para diseñar los trazados de los conductos y calcular el costo total del proyecto. Enagás, el operador de transporte de gas de España, estima que el costo de las infraestructuras que estarán en suelo español será de 1.000 millones de euros. Sin embargo, aún queda por determinar el reparto exacto entre todos los países participantes del proyecto de las inversiones necesarias y de la fórmula de financiación también por parte de los consumidores del hidrógeno de las infraestructuras. La comisión bilateral entre los gobiernos español y francés abordará este asunto de manera directa.
Además del hidrógeno verde, Madrid y París también buscarán impulsar las interconexiones eléctricas entre ambos países. España ha sufrido un colosal déficit de interconexión con Francia, especialmente en electricidad, con capacidad sólo de transportar entre ambos países el equivalente a un 2,8% de la potencia eléctrica española, con menos de 3.000 MW actualmente. Ambos países tienen diseñada la puesta en marcha de tres nuevas interconexiones, que acumulan enormes retrasos y que se han encontrado especialmente con las reticencias de Francia a impulsarlas en los últimos años.
Una nueva conexión a través del Golfo de Vizcaya es uno de los proyectos que España y Francia han logrado desencallar. Esta conexión elevará la interconexión hasta los 5.000 MW con el objetivo de que esté operativa en 2028 y con unas inversiones de 2.800 millones, cuyo reparto entre ambos países ya ha sido acordada. Ahora quedan pendientes de impulsar otras dos interconexiones a través de los Pirineos, por Navarra y Aragón, para tenerlas listas en 2030.
La comisión bilateral anunciada por Teresa Ribera buscará avanzar en el diseño de los trazados de ambas conexiones y también en el reparto de los costes. Los gestores de las redes de transporte de electricidad de los dos países (Red Eléctrica, en el caso de España) ya tienen proyectos en marcha, pero los Gobiernos pretenden ahora ajustar y aprobar las mejores alternativas y el calendario.
La interconexión eléctrica entre España y Francia sigue por debajo del 3% de la energía (con 2.800 MW), a pesar de que el objetivo comunitario era alcanzar el 10% en 2020 y el 15% en 2030. Con la nueva conexión submarina a través del Golfo de Vizcaya, que se espera esté operativa en 2028, se alcanzarán los 5.000 MW, y con las otras dos conexiones programadas para 2030 a través de Navarra y Aragón se elevará la interconexión hasta los 8.000 MW. A pesar de estos avances, España seguirá considerada una isla energética, ya que esos 8.000 MW de conexión previstos representan algo menos del 7% de la potencia instalada actual en España.
