El fútbol catalán se encuentra en medio de una crisis desde que los Mossos d’Esquadra iniciaron una serie de registros en la sede de la Federació Catalana de Futbol (FCF). La operación, que comenzó temprano por la mañana, se llevó a cabo por un grupo de agentes de paisano que incluso impidieron el acceso a los trabajadores de la federación.

El registro se lleva a cabo como parte de una investigación sobre un presunto fraude en las elecciones de la FCF llevadas a cabo el año pasado, en las que Joan Soteras fue reelegido como presidente. Esta investigación, que se encuentra en curso, fue iniciada tras una denuncia del aspirante a la presidencia, Joan Josep Isern, quien llevó el caso ante la Justicia contra los actuales responsables de la Federación.

El objetivo del registro es buscar documentación relevante para la investigación, la cual ha sido ordenada por el juzgado de instrucción número 2 de Sabadell. Los presuntos delitos que se investigan incluyen falsedad documental, falsedad en documento privado y administración desleal.

La controversia comenzó en febrero del año pasado, cuando Isern denunció ante los Mossos que podría haber una posible irregularidad en las elecciones. Según Isern, la Dirección General de la Federació Catalana de Futbol había solicitado a la Secretaría del Deporte la lista de los directivos de los 1.220 clubes federados, lo que podría ser un delito de usurpación de funciones y romper la neutralidad de las elecciones.

A pesar de las denuncias, las elecciones se llevaron a cabo en mayo del 2022. Sin embargo, los resultados fueron anulados por el Tribunal Català de l’Esport (TCE) debido a la manipulación y falsificación de 175 votos. En respuesta a esto, las elecciones se repitieron en febrero de 2022 y Soteras resultó ganador.

Sin embargo, Isern volvió a impugnar los resultados ante el TCE, alegando posibles irregularidades como la falsificación de actas de delegación de voto. Este caso está actualmente en el Tribunal Superior de Justícia en Catalunya.

Entre acusaciones cruzadas, Soteras señaló a Isern de tener «intereses personales» y de crear este conflicto como «cortina de humo» para tapar sus problemas judiciales. Isern, en respuesta, aseguró que es «testigo» y no «investigado» en este procedimiento, y por eso se querelló contra Soteras por injurias y calumnias.

La posición de Soteras al frente de la FCF se ha vuelto cada vez más delicada. La Generalitat ha llamado al orden a Soteras, después de que este se mostrara muy tibio ante el escándalo protagonizado por el expresidente de la Federación Española de Fútbol durante el Mundial de Australia y Nueva Zelanda.

Tras una reunión con la consellera de Presidència, Laura Vilagrà, la portavoz del Govern, Patrícia Plaja, incluso llegó a pedir la dimisión de Soteras. El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, también reclamó a Soteras una mayor contundencia contra las acciones del expresidente de la RFEF.

Mientras tanto, Soteras se ha mantenido tranquilo, consciente de que, al ser la FCF una entidad privada, el Govern no puede actuar en su contra. Sin embargo, la situación continúa desarrollándose y el futuro de la Federació Catalana de Futbol parece incierto.