La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Quirónsalud Murcia es un recurso esencial para atender a pacientes críticos y respaldar procedimientos quirúrgicos complejos. La unidad integra vigilancia médica continuada, tecnología de monitorización y profesionales especializados en Medicina Intensiva.
En España mueren cada año alrededor de 17.000 personas por sepsis, según la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Además, los diagnósticos de esta complicación, que se produce cuando la respuesta del organismo ante una infección daña sus propios órganos, aumentaron un 60 % entre 2016 y 2022.
La sepsis refleja cómo el estado de salud puede empeorar en pocos minutos, al igual que sucede con una insuficiencia respiratoria grave, una alteración cardíaca o las complicaciones derivadas de una cirugía compleja. Estas situaciones requieren una atención que supera los recursos de una hospitalización convencional.
La necesidad de estar preparado ante este tipo de imprevistos forma parte de la actividad diaria de los hospitales. Según la Encuesta de Morbilidad Hospitalaria del INE, el 62,8 % de los pacientes dados de alta en España en 2024 había ingresado de forma urgente. Aunque no todos precisan cuidados intensivos, este dato evidencia la importancia de que los centros dispongan de capacidad para actuar cuando un paciente empeora.
El papel de una UCI propia en la seguridad asistencial
Para abordar la función de la UCI en la seguridad de los pacientes, el doctor Juan Carlos Pardo Talavera, jefe del Servicio de Medicina Intensiva de los hospitales Quirónsalud Murcia y Quirónsalud Tenerife, subraya que la seguridad asistencial no se limita a prevenir complicaciones.
«La seguridad asistencial no consiste únicamente en prevenir complicaciones, sino también en disponer de los profesionales, los protocolos y los medios necesarios para responder cuando estas aparecen», explica el especialista.
Una UCI aporta precisamente esa capacidad de respuesta: profesionales especializados, monitorización permanente y técnicas avanzadas de soporte vital. Estos recursos permiten intervenir ante cuadros clínicos graves, complicaciones inesperadas o cambios bruscos en el estado del paciente, especialmente en hospitales con una actividad médica y quirúrgica de alta complejidad.
El Hospital Quirónsalud Murcia reúne en un mismo centro urgencias, quirófanos, diagnóstico, especialidades médicas y quirúrgicas y cuidados intensivos. Esta organización facilita la coordinación entre los equipos y la continuidad asistencial cuando es necesaria una vigilancia especializada o aparece una complicación grave.
Disponer de una UCI dentro del hospital permite vigilar de forma intensiva a los pacientes que lo requieren y actuar precozmente ante una complicación, así como iniciar tratamientos especializados sin necesidad de trasladarlos a otro centro. Esta capacidad ofrece respaldo a profesionales, pacientes y familiares.
La integración de Medicina Intensiva con el resto de los servicios favorece igualmente un abordaje multidisciplinar, en el que distintas especialidades coordinan las decisiones diagnósticas y terapéuticas conforme evoluciona cada caso. De este modo, la UCI refuerza el compromiso del Hospital Quirónsalud Murcia con una asistencia integral, tanto en necesidades habituales como en casos complejos.
Cuidados intensivos tras una operación
Cuándo puede requerirse el ingreso en UCI
Pasar por una intervención quirúrgica no supone necesariamente ingresar en cuidados intensivos. «La mayoría de los pacientes intervenidos quirúrgicamente no necesitan ingresar en cuidados intensivos», afirma el doctor Pardo Talavera.
No obstante, determinadas intervenciones o circunstancias clínicas exigen una vigilancia más estrecha durante las primeras horas o días posteriores a la operación. Entre ellas figuran las enfermedades cardiovasculares o respiratorias previas, los procedimientos de especial complejidad y las complicaciones que requieren soporte especializado.
La UCI del Hospital Quirónsalud Murcia contempla la atención al postoperatorio de riesgo y al paciente neuroquirúrgico. En estos casos, intensivistas, cirujanos y anestesistas trabajan de forma coordinada para controlar la evolución, detectar posibles complicaciones y aplicar el soporte necesario.
Esta atención dentro del propio centro contribuye a la seguridad de la cirugía compleja, ya que permite planificar de forma integral la asistencia antes, durante y después de la intervención.
Tecnología y atención especializada ante situaciones críticas
La UCI de Quirónsalud Murcia cuenta con recursos para atender desde problemas respiratorios graves hasta alteraciones cardiovasculares e infecciones que comprometen la función de los órganos. Su finalidad es estabilizar al paciente, mantener las funciones vitales y ofrecer las mejores posibilidades de recuperación mientras se trata la causa de la situación crítica.
Insuficiencia respiratoria grave y ventilación mecánica
Las enfermedades del sistema respiratorio fueron la tercera causa de muerte en España en 2025. Representaron el 12,4 % de las defunciones, un 9 % más que el año anterior, según datos provisionales del INE.
Aunque no todos los pacientes con enfermedades respiratorias requieren cuidados intensivos, algunas situaciones pueden comprometer de forma grave la capacidad de respirar. La insuficiencia respiratoria grave aparece cuando los pulmones no aportan suficiente oxígeno al organismo o no eliminan adecuadamente el dióxido de carbono.
Puede estar causada por una neumonía grave, la agudización de una enfermedad respiratoria crónica o determinadas complicaciones médicas y quirúrgicas. En estas circunstancias, el paciente puede necesitar ayuda respiratoria mientras se trata la enfermedad que ha provocado el deterioro.
La unidad dispone de dos modalidades de ventilación mecánica:
- Ventilación mecánica no invasiva: proporciona soporte respiratorio mediante una mascarilla, sin necesidad de intubación.
- Ventilación mecánica invasiva: se emplea en los casos más graves y requiere un respirador conectado a través de un tubo endotraqueal.
El objetivo es mantener una oxigenación adecuada, reducir el esfuerzo respiratorio y proporcionar al organismo el tiempo y el soporte que necesita para recuperarse. Cada tratamiento debe adaptarse a la evolución del paciente.
Monitorización cardíaca y soporte circulatorio
Las alteraciones cardiovasculares graves también pueden hacer necesaria la atención intensiva. Algunas arritmias, las complicaciones de un infarto y las situaciones de shock pueden comprometer el aporte de sangre y oxígeno a los órganos.
En estos escenarios, identificar cualquier alteración y actuar con rapidez es determinante para evitar un mayor deterioro. La monitorización cardíaca y hemodinámica permite controlar de manera continua el ritmo cardíaco, la presión arterial y otros parámetros circulatorios.
Cuando es preciso, los intensivistas utilizan tratamientos farmacológicos y procedimientos especializados para estabilizar al paciente. La cartera de servicios de Medicina Intensiva del Hospital Quirónsalud Murcia incluye la cardioversión eléctrica, la reanimación cardiopulmonar avanzada y diversos procedimientos de soporte circulatorio.
La cardioversión eléctrica emplea una descarga eléctrica controlada para tratar determinadas alteraciones del ritmo cardíaco. Por su parte, la reanimación cardiopulmonar avanzada reúne técnicas y tratamientos dirigidos a recuperar la circulación y la respiración en una parada cardiorrespiratoria.
Estos tratamientos buscan mantener una circulación adecuada, prevenir daños en los órganos y tratar la causa que ha originado el estado crítico.
Sepsis: una actuación urgente frente a la infección grave
Una infección aparentemente localizada puede evolucionar, en algunos pacientes, hacia una situación de extrema gravedad. La sepsis se produce cuando la respuesta del organismo ante una infección daña sus propios órganos y puede tener su origen en una neumonía, una infección abdominal, urinaria u otros procesos infecciosos.
En los cuadros más graves puede aparecer un shock séptico, con alteraciones circulatorias que afectan al funcionamiento de órganos como los riñones, los pulmones o el corazón. El tratamiento exige actuar con rapidez para controlar la infección, estabilizar la circulación y evitar que el deterioro avance.
Los cuidados intensivos permiten mantener una vigilancia continua, administrar tratamientos especializados y proporcionar soporte a los órganos afectados. También es necesaria una coordinación estrecha entre Medicina Intensiva, Urgencias, Medicina Interna, Cirugía y otras especialidades, ya que estabilizar al paciente es tan importante como controlar la infección que ha causado su deterioro.
«En medicina intensiva trabajamos con pacientes cuya situación puede cambiar en muy poco tiempo. La vigilancia continua, la experiencia del equipo y la capacidad de actuar de forma coordinada son fundamentales para ofrecer una respuesta adecuada», señala el doctor Pardo.
La experiencia de los profesionales de Medicina Intensiva
«La tecnología es imprescindible en una UCI, pero su verdadero valor depende de los profesionales que la utilizan», sostiene el doctor Pardo Talavera.
Los médicos intensivistas y el personal de enfermería especializado atienden a pacientes que pueden experimentar cambios rápidos y necesitan supervisión constante. Sus funciones incluyen interpretar los datos clínicos, anticipar complicaciones, adaptar los tratamientos y coordinarse con otros servicios para abordar enfermedades y situaciones complejas.
El Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Quirónsalud Murcia está dirigido por el doctor Juan Carlos Pardo Talavera, responsable de esta especialidad también en Quirónsalud Tenerife. Doctor cum laude y académico correspondiente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de la Región de Murcia desde 1987, ha desarrollado su actividad profesional en la sanidad pública y privada.
También ha combinado la asistencia con la investigación y la participación en sociedades científicas, entre ellas la Sociedad Murciana de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias, que presidió. Sus trabajos científicos se centran en la reanimación cardiopulmonar, la parada cardiorrespiratoria y los cuidados coronarios.
Su trayectoria aporta una visión de la Medicina Intensiva basada en la especialización, la seguridad del paciente y la atención humana para afrontar los casos de mayor complejidad.
La dimensión humana de los cuidados intensivos
La atención en una UCI también tiene una dimensión humana. Detrás de cada respirador, monitor o procedimiento hay una persona que atraviesa uno de los momentos más vulnerables de su vida.
Un ingreso en cuidados intensivos puede generar miedo e incertidumbre. En ocasiones, el paciente no puede comunicarse con normalidad, requiere sedación o está desorientado por la enfermedad y los tratamientos. Por ello, además de preservar las funciones vitales, la atención busca aliviar el dolor y mantener la dignidad del paciente.
La comunicación con los familiares constituye otra parte esencial del cuidado. Comprender la situación y conocer la evolución del paciente puede ayudarles a afrontar un momento de especial incertidumbre. La humanización de los cuidados intensivos reconoce que cada proceso clínico implica a una persona con necesidades físicas, emocionales y familiares.
«No podemos olvidar que atendemos a personas que atraviesan uno de los momentos más vulnerables de su vida. Nuestra responsabilidad es proporcionarles la mejor atención médica posible, pero también tratarlas con cercanía, respeto y sensibilidad hacia sus familias», afirma el doctor Pardo.
La recuperación después de la UCI
La recuperación de un paciente crítico no siempre concluye cuando abandona la unidad. Tras una enfermedad grave o un periodo prolongado de inmovilización, algunas personas pueden sufrir debilidad muscular, fatiga, dificultades para recuperar la autonomía o alteraciones emocionales.
El denominado síndrome post-cuidados intensivos afecta a entre el 30 y el 50 % de quienes superan una estancia en la UCI, según un editorial publicado en la revista Medicina Intensiva. El mismo texto indica que este síndrome también puede afectar a los familiares.
La transición desde cuidados intensivos a una habitación convencional y, posteriormente, al domicilio es una etapa relevante del proceso asistencial. En función de las secuelas y necesidades de cada persona, la recuperación puede precisar seguimiento médico, rehabilitación y el apoyo de distintos profesionales.
«El objetivo final de la medicina intensiva no es únicamente superar la fase más grave de la enfermedad, sino favorecer, en la medida de lo posible, la recuperación de la autonomía y de la calidad de vida», resume el jefe del servicio.
UCI Neonatal: atención especializada desde los primeros días
El Hospital Quirónsalud Murcia extiende este modelo asistencial a los recién nacidos mediante una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCI Neonatal). Cuando un bebé nace antes de tiempo o presenta una complicación, disponer de esta unidad en el propio hospital supone un apoyo importante tanto para su seguridad como para la tranquilidad de sus padres.
La UCI Neonatal está especializada en la atención de bebés prematuros y recién nacidos que precisan cuidados médicos especiales. Cuenta con incubadoras, sistemas de monitorización continua y tecnología de soporte respiratorio para favorecer la adaptación del bebé a la vida fuera del útero.
Entre las situaciones que pueden requerir un ingreso en cuidados intensivos neonatales se encuentran:
- El nacimiento prematuro y la inmadurez de determinados órganos.
- Las dificultades respiratorias del recién nacido.
- Las infecciones neonatales que requieren tratamiento especializado.
- Los problemas de alimentación y otras complicaciones vinculadas a la prematuridad.
En cada caso, el equipo de neonatólogos y enfermería especializada adapta la asistencia a las necesidades del recién nacido, prestando especial atención a su desarrollo y evolución.
La unidad también respalda al Servicio Materno-Infantil, al facilitar una atención coordinada entre Obstetricia, Pediatría y Neonatología, especialmente ante embarazos y partos con un riesgo más elevado de complicaciones.
Una atención que incorpora a la familia
Uno de los elementos destacados de la UCI Neonatal es su modelo de atención centrado en el bebé y su familia. El hospital facilita el acceso de los padres a la unidad durante las 24 horas, siempre que la situación clínica lo permita, y fomenta su participación en los cuidados.
El contacto cercano, la lactancia materna y la comunicación continua con los profesionales forman parte de un enfoque que reconoce la importancia del vínculo familiar para el desarrollo y el bienestar del recién nacido.
El Hospital Quirónsalud Murcia dispone además de una Family Room, un espacio concebido para favorecer la cercanía entre los padres y sus bebés durante el proceso de recuperación.
Así, la UCI Neonatal combina atención especializada y un modelo de cuidado que contempla tanto las necesidades médicas del recién nacido como el bienestar emocional de sus padres.
Atención especializada cuando más se necesita
Al elegir un hospital para una intervención quirúrgica o para recibir atención médica, deben valorarse factores como la experiencia de los especialistas, los recursos disponibles y la capacidad de responder ante posibles complicaciones.
En el Hospital Quirónsalud Murcia, la integración de Medicina Intensiva con el resto de los servicios permite atender a pacientes con situaciones clínicas de especial complejidad. A ello se une la UCI Neonatal, destinada a recién nacidos que requieren vigilancia y tratamientos específicos desde sus primeros días de vida.
Las personas que vayan a someterse a una operación pueden consultar con su equipo médico qué tipo de vigilancia precisará su postoperatorio y cómo se organiza la atención ante una eventual complicación.

