La vuelta al colegio implica mucho más que regresar a las aulas. Tras varias semanas de vacaciones con horarios más flexibles, cambios en la alimentación y mayor tiempo de ocio y uso de dispositivos, retomar las rutinas de manera repentina puede provocar cansancio, irritabilidad, falta de concentración o problemas para conciliar el sueño.
Los especialistas en Pediatría de Quirónsalud Murcia y Quirónsalud Valencia recomiendan recuperar los hábitos de forma progresiva y aprovechar el comienzo del curso para revisar la salud de los menores.
El doctor José Luis Alcaraz, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Murcia, señala que el inicio de las clases es una ocasión adecuada para comprobar el estado de salud de los niños e identificar de forma temprana posibles problemas que podrían afectar a su bienestar o a su rendimiento académico.
Recuperar horarios de sueño estables
Uno de los aspectos que más cambia durante el verano es el descanso. Acostarse y levantarse más tarde altera los ritmos habituales, de modo que volver de un día para otro al horario escolar puede resultar difícil.
El doctor Sergio Negre, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Valencia, recuerda que mantener horarios regulares de sueño es esencial para afrontar la jornada lectiva con el descanso necesario. Dormir las horas adecuadas favorece la concentración, el aprendizaje y el bienestar emocional, mientras que la falta de descanso puede derivar en cansancio, irritabilidad y dificultades para mantener la atención.
Pantallas, actividad física y alimentación
Fijar normas para el uso de dispositivos
Las tablets, los ordenadores y otros dispositivos digitales forman parte del aprendizaje y del ocio de muchos escolares. Por ello, los pediatras aconsejan recuperar al inicio del curso unas pautas organizadas para impedir que el tiempo de pantalla desplace actividades fundamentales.
Según explica el doctor Negre, no solo importa contabilizar las horas de uso, sino asegurar que las pantallas no resten tiempo al sueño, al ejercicio, al juego o a la relación con otros niños. Establecer horarios y normas desde el comienzo del curso, hacer pausas en los periodos prolongados de estudio y reducir el uso de dispositivos antes de dormir puede contribuir a integrar la tecnología de forma equilibrada en la vida diaria.
Volver a moverse y a comer de forma ordenada
Los especialistas subrayan asimismo la necesidad de retomar la actividad física tras las vacaciones. Jugar al aire libre, montar en bicicleta, practicar deporte o disponer de tiempo para moverse ayuda al bienestar físico y emocional de los menores.
La alimentación es otro de los hábitos que conviene ordenar. Los pediatras destacan especialmente la importancia del desayuno y recomiendan que los niños no acudan al colegio sin haber comido, ya que esto puede afectar a su energía y capacidad de concentración.
El doctor Alcaraz defiende una alimentación equilibrada basada en la dieta mediterránea, capaz de aportar la energía necesaria para responder tanto a la actividad intelectual como a la física durante la jornada escolar. También aconseja mantener una dieta variada fuera del comedor escolar y no recurrir a suplementos de forma innecesaria si el niño sigue una alimentación adecuada.
Vigilar la visión durante el curso
El incremento en el uso de dispositivos digitales hace aún más relevante cuidar la salud visual de los escolares. Un problema de visión que no se detecta puede perjudicar el aprendizaje e incluso confundirse con falta de atención o dificultades académicas.
La miopía y el astigmatismo figuran entre los problemas visuales más frecuentes en la infancia. El doctor Alcaraz destaca que la vista es determinante para el rendimiento escolar y recomienda realizar una valoración cuando exista alguna sospecha.
Las familias deben prestar atención a señales como acercarse demasiado a los libros o las pantallas, entrecerrar los ojos para mirar de lejos, sufrir dolores de cabeza frecuentes o tener problemas para seguir las explicaciones en clase.
Bienestar emocional y adaptación a las aulas
El regreso a clase puede vivirse con ilusión, aunque también con nerviosismo o preocupación, sobre todo ante un cambio de centro, de etapa educativa o al iniciar la escolarización.
El doctor Negre considera que los adultos deben transmitir tranquilidad y una visión positiva de la vuelta al colegio, sin dejar de escuchar los miedos o inquietudes de los niños. La recomendación es acompañarlos, ofrecerles seguridad y permitir que recuperen sus rutinas paulatinamente.
Durante los primeros días de adaptación pueden aparecer cansancio, apatía, irritabilidad o falta de concentración. Si estos síntomas son intensos, se mantienen en el tiempo o interfieren de forma significativa en la vida cotidiana del menor, los especialistas aconsejan consultar con el pediatra.
También recomiendan no llenar en exceso la agenda durante las primeras semanas. Las actividades extraescolares deben ajustarse a la edad y los intereses de cada niño, dejando suficiente espacio para jugar, descansar y relacionarse.
Revisar la vacunación y la salud pediátrica
El comienzo del curso es igualmente una oportunidad para comprobar que el calendario de vacunación está actualizado. La convivencia estrecha en colegios y escuelas infantiles facilita la circulación de distintas infecciones, por lo que resulta especialmente importante mantener una protección adecuada.
El doctor Alcaraz recuerda que las vacunas permiten al organismo desarrollar una respuesta inmunitaria protectora duradera y constituyen una herramienta esencial durante la infancia. Por ello, insiste en respetar las dosis previstas para lograr una protección correcta.
Para los especialistas de Quirónsalud, sueño, alimentación, pantallas, actividad física, visión, bienestar emocional y vacunación forman parte de la misma preparación para el nuevo curso. Recuperar las rutinas gradualmente y atender a la salud antes de entrar en el aula puede facilitar un inicio de clases más sencillo y saludable.

