La ampliación de la Unión Europea (UE) ha pasado de ser una posibilidad remota a convertirse en una prioridad geoestratégica para el bloque ante el contexto de inestabilidad global. La Comisión Europea ya trabaja en la preparación para incorporar a nuevos países, con Montenegro y Albania como los candidatos con mayores opciones de ingresar en la Unión.

El Ejecutivo comunitario propone una incorporación progresiva de los países candidatos y apuesta por ampliar el uso de la mayoría cualificada en el Consejo Europeo, reduciendo así las decisiones que exigen unanimidad para impedir bloqueos futuros.

Una adhesión progresiva antes de la entrada plena

El plan presentado por la Comisión parte de la necesidad de que la propia UE adapte su funcionamiento interno antes de integrar a nuevos socios, especialmente en ámbitos como la gobernanza, el presupuesto y los mecanismos de protección del Estado de Derecho.

La propuesta contempla que los países aspirantes puedan participar parcialmente en determinadas políticas europeas antes de convertirse formalmente en miembros de pleno derecho. Esta fórmula de integración gradual se plantea como un proceso coherente, estructurado y predecible en áreas como la energía, el transporte y la defensa.

Además, Bruselas prevé una participación paulatina en sectores del mercado interior y una cooperación reforzada en ámbitos estratégicos. La adhesión no sería automática: quedaría sujeta a los avances en las reformas requeridas y al alineamiento estratégico de cada candidato con la UE.

El procedimiento también tendría carácter reversible si los países dejan de cumplir las condiciones establecidas por la Comisión. Asimismo, se celebrarían diálogos anuales con los Estados candidatos para revisar sus progresos, identificar nuevas opciones de integración y detectar posibles obstáculos. Fuentes de Bruselas sostienen que esta iniciativa no modifica la metodología de adhesión, sino que permite una colaboración más exhaustiva con los candidatos dentro de las instituciones europeas, donde no dispondrán de poder de decisión hasta lograr la membresía plena.

Menos unanimidad para evitar bloqueos

El precedente de Hungría y Victor Orbán

Otro de los elementos centrales de la propuesta es el paso de la unanimidad a la mayoría cualificada en determinadas políticas. La Comisión busca impedir bloqueos en decisiones sensibles, como los ocurridos en repetidas ocasiones por la posición de Hungría y de su dirigente, Victor Orbán.

La negativa húngara retrasó, entre otras decisiones, la aprobación de los fondos de recuperación tras la pandemia, las sanciones a Rusia y el apoyo a Ucrania. El comunicado del Ejecutivo comunitario alude expresamente a las sanciones, la lucha contra el fraude fiscal y determinadas medidas tributarias relacionadas con la energía.

El propio proceso de adhesión pasaría también a decidirse por mayoría cualificada, después de que Hungría bloqueara la apertura de los clústeres negociadores con Ucrania y otras decisiones intermedias en las conversaciones de entrada a la UE.

Bruselas considera que una dependencia excesiva de la unanimidad haría demasiado lenta la toma de decisiones en una Unión con más Estados miembros. Esta cuestión preocupa al bloque, cuyo diseño institucional dificulta una respuesta rápida ante las crisis. El objetivo es que las decisiones sean más rápidas y eficaces.

Salvaguardas reforzadas ante incumplimientos

La iniciativa incluye igualmente un refuerzo de las salvaguardas para evitar que un país retroceda de forma grave en los compromisos asumidos durante su negociación una vez haya ingresado en la UE.

La Comisión pretende ampliar los periodos durante los cuales pueden aplicarse salvaguardas sectoriales. En los casos más graves, incluso podría suspenderse temporalmente el derecho de voto del Estado afectado en el Consejo Europeo. Estas medidas serían específicas, temporales y reversibles, además de estar sujetas a revisiones periódicas.