El sector turístico cerró el verano con más visitantes y un incremento de las ventas, aunque también con una subida relevante de los costes empresariales. La facturación avanzó un 4,1%, mientras que el precio de la energía aumentó un 6,9% y el absentismo laboral representó un coste equivalente al 3,8% de la facturación.
La demanda turística sostiene el crecimiento
La fortaleza de la demanda impulsó el PIB turístico, que creció un 3,5% interanual durante el tercer trimestre. El avance procedió tanto del mercado nacional como del internacional, favorecido por una mayor conectividad, la percepción de España como un destino seguro y acontecimientos como el eclipse de agosto, que elevó la actividad en diversos destinos del norte y del interior.
Sin embargo, la mejora de la actividad no se trasladó íntegramente a los resultados de las compañías. El aumento de los gastos absorbió una proporción creciente de los ingresos y redujo los márgenes empresariales. Un 39,1% de las compañías turísticas afirma que sus resultados empeoraron frente al verano anterior, mientras que un 30,6% declara haberlos mejorado.
El deterioro fue más acusado en el transporte y entre los grandes grupos de agencias, mientras que los hoteles mostraron una mayor capacidad de resistencia.
Energía, financiación y costes laborales presionan los márgenes
Los costes energéticos, los suministros, la financiación y los gastos laborales están tensionando a toda la cadena turística. En el transporte, el fuerte encarecimiento del combustible añade presión a unas empresas con escaso margen para repercutir estas subidas en los precios sin comprometer su competitividad.
El absentismo alcanza el 7,7% de las horas trabajadas
El absentismo se ha consolidado como una de las principales dificultades del sector. Durante el verano supuso el 7,7% de las horas trabajadas, frente al 6,6% registrado en junio. Según los cálculos de Exceltur, su impacto económico equivale ya al 3,8% de la facturación.
Esta situación afecta a toda la cadena de valor turística, aunque tiene una incidencia especialmente intensa en las actividades de alojamiento y ocio.
La oferta de vivienda turística reduce su caída
La oferta de viviendas de uso turístico continúa descendiendo, aunque a un ritmo inferior al de la primera mitad del año. Entre junio y agosto, se redujo un 8,3% interanual en las 25 principales ciudades españolas, frente a la caída del 11,3% observada entre enero y mayo.
Exceltur vincula esta menor intensidad en el descenso con la derogación del Registro Único a finales de mayo. El dato coincide con un contexto de mayor presión regulatoria sobre la vivienda.
El Gobierno vuelve a promover este martes sus decretos en esta materia, entre los que figura un gravamen del 10% para los pisos turísticos y un refuerzo del control sobre los alquileres de temporada. Estas medidas se suman a las restricciones implantadas por numerosos ayuntamientos para limitar la oferta turística y reforzar el uso residencial.
La organización destaca que Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Málaga y Sevilla han endurecido la supervisión mediante moratorias, limitaciones urbanísticas y restricciones a nuevas altas. Además, reclama un mecanismo alternativo al registro anulado que permita perseguir la oferta ilegal con mayor seguridad jurídica.
Previsión de menor crecimiento en el último trimestre
El sector afronta el cuarto trimestre con una evolución más moderada. Las empresas estiman que las ventas aumentarán un 2,8%, por debajo del 4,1% alcanzado durante el verano, en un escenario condicionado por la inflación, el encarecimiento de la financiación y una mayor prudencia en el gasto de hogares y empresas.
Pese a esta desaceleración, Exceltur mantiene su previsión de que el PIB turístico crezca un 2,7% en 2026. Si se cumple esta estimación, el turismo alcanzaría el 12,9% de la economía española.
Los principales riesgos para el cierre del año son un nuevo repunte de los costes energéticos, una mayor incertidumbre geopolítica y una pérdida adicional de poder adquisitivo, factores que podrían estrechar todavía más los márgenes empresariales.

