La sequía y los patógenos amenazan la supervivencia de los bosques mediterráneos. Es la conclusión de un estudio científico liderado por investigadores de varios centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que acaban de publicarse en la revista ‘Journal of Ecology’.
El estudio destaca que los bosques mediterráneos están sometidos a una presión creciente debido a la combinación de sequías prolongadas y el ataque de patógenos que afectan a la salud de los árboles. Los expertos han analizado cómo estos factores de estrés están acelerando el proceso de declive forestal, poniendo en riesgo no solo la biodiversidad, sino también los servicios ecosistémicos que brindan estos bosques.
Los investigadores del CSIC han señalado que el cambio climático está desempeñando un papel crucial en la intensificación de las sequías, lo que a su vez debilita la resistencia natural de los árboles frente a los patógenos. La interacción entre factores abióticos y bióticos es compleja, y los resultados del estudio sugieren que los efectos combinados de sequía y patógenos son más devastadores de lo que se pensaba anteriormente.
Impacto en la biodiversidad y servicios ecosistémicos
La biodiversidad de los bosques mediterráneos es notablemente rica, albergando una gran variedad de especies de plantas y animales. Sin embargo, la pérdida de especies debido a estos factores de estrés puede alterar significativamente la estructura del ecosistema. Los servicios ecosistémicos, como la regulación del clima, la protección del suelo y el suministro de agua, están en riesgo de verse comprometidos.
El estudio también revela que los bosques mixtos, aquellos que contienen una diversidad de especies, pueden ser más resilientes frente al declive. La diversidad de especies puede ofrecer una especie de amortiguador contra los efectos negativos, ya que diferentes especies pueden responder de manera distinta a las presiones ambientales.
A nivel de gestión forestal, los expertos sugieren medidas que incluyan el manejo adaptativo de los recursos forestales. Esto implica una gestión sostenible que tenga en cuenta las proyecciones climáticas y los posibles impactos de los patógenos. La implementación de tales estrategias podría ayudar a mitigar los efectos negativos y mejorar la resiliencia de estos ecosistemas vitales.
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Fuente de información: El Periódico
