Confirman desde Valencia la gigantesca emisión de metano por una explosión

El verano pasado, el mundo fue testigo de una fuga de metano de proporciones gigantescas desde una planta en Kazajistán. Esta fuga, que se estima liberó alrededor de 127.000 toneladas de metano, se ha catalogado como una de las mayores emisiones accidentales jamás registradas. Es importante mencionar que, a pesar de su vida útil más corta en la atmósfera en comparación con el dióxido de carbono, el metano posee un poder de calentamiento mucho más elevado que el CO2.

Tras el incidente, múltiples entidades científicas, tanto públicas como privadas, han estado investigando el alcance de la emisión. Esto sucede en un contexto donde la empresa propietaria de las instalaciones ha minimizado sus efectos. Entre los centros involucrados en el estudio del impacto de esta fuga se encuentra la Universidad Politécnica de Valencia.

Según la Agencia de Protección Ambiental de EE UU, la emisión equivale a la que generan más de 717.000 coches de gasolina durante un año. Manfredi Caltagirone, jefe del Observatorio Internacional de Emisiones de Metano de la ONU, declaró a la BBC que «la magnitud y la duración de la fuga son francamente inusuales» y que «es extremadamente grande».

La fuga se inició el 9 de junio de 2023, cuando una explosión durante la perforación de un pozo de exploración en la región de Mangistau, al suroeste de Kazajistán, desencadenó un incendio que continuó activo hasta finales de año. El incidente fue investigado inicialmente por la empresa geoanalítica francesa Kayrros y los resultados fueron posteriormente confirmados por el Instituto Holandés de Investigaciones Espaciales y la Universidad Politécnica de Valencia.

A través del análisis de los datos recolectados por satélite, los científicos detectaron altas concentraciones de metano en 115 ocasiones diferentes entre junio y diciembre. Este análisis concluyó que, de este único pozo, se liberaron al aire 127.000 toneladas de metano. Estas cifras podrían convertir este accidente en la segunda peor fuga de metano provocada por el hombre jamás registrada.

Luis Guanter, de la Universidad Politécnica de Valencia, que ayudó a verificar la fuga, señaló a la BBC que «sólo el sabotaje del Nord Stream puede haber provocado una fuga más fuerte». En septiembre de 2022, explosiones submarinas destruyeron dos gasoductos submarinos en el marco de la guerra de Ucrania y lanzaron a la atmósfera 230.000 toneladas de metano.

La Agencia Internacional de Energía estima que el metano es responsable de aproximadamente el 30% del aumento de las temperaturas globales desde la Revolución Industrial. A pesar de ello, la empresa Buzachi Neft, propietaria del pozo, minimizó en todo momento las dimensiones del accidente y atribuyó las mediciones recogidas a datos erróneos de los satélites.

Sin embargo, los diversos investigadores internacionales que han participado en la monitorización del suceso, entre ellos la Universidad Politécnica de Valencia, han confirmado la validez de las observaciones y descartan cualquier error, como sugiere la empresa propietaria.

Para más detalles del estudio: https://eartharxiv.org/repository/view/6709/

Contacto de la sección de Medio Ambiente: crisisclimatica@prensaiberica.es.