En el mundo rural, la carga burocrática puede ser un obstáculo para el desarrollo de actividades agropecuarias. Jordi Armengol, ganadero de Juneda (Garrigues) y copropietario de una pequeña empresa familiar, evidencia este problema con su rutina diaria. Entre los diversos registros que debe mantener, se encuentran los de consumo de agua, el de pienso, un libro donde debe registrar a cada persona que entre y salga de la granja, otro para el control de las deyecciones o residuos ganaderos, y otro más para hacer un balance de los nitrógenos producidos. Además, tiene que llevar un libro de registro de la explotación, donde se documenta toda la actividad de la granja.

Las tareas administrativas pueden llegar a ocupar un 20% de las horas totales de trabajo en una semana, según Armengol. Esta cifra puede ser incluso mayor en épocas de declaraciones fiscales o solicitudes de ayudas. Esta situación no es exclusiva de Armengol, sino que es una realidad compartida por muchos agricultores catalanes, españoles y europeos, quienes protestan por la excesiva carga burocrática.

Los agricultores lamentan que a pesar de este farragoso trabajo administrativo, sus productos no salgan al mercado en igualdad de condiciones con otros. Por ejemplo, un motor fabricado en China que no cumpla los estándares de calidad que demanda la Unión Europea no podrá ser comercializado aquí. Sin embargo, los alimentos pueden llegar desde países extracomunitarios sin haber seguido los mismos procesos de cultivo y de calidad, y a veces sin pagar aranceles, gracias a acuerdos comerciales preferentes.

En respuesta a estas quejas, la Generalitat ha anunciado la creación de un servicio de ventanilla única. Este servicio busca simplificar estas labores y se espera que esté disponible a finales de marzo. Actualmente, los agricultores tienen que acceder a 14 aplicaciones distintas para cumplir con sus obligaciones burocráticas.

Además, la simplificación burocrática es uno de los compromisos incluidos en la propuesta de resolución que registraron PSC, ERC, Junts, la CUP, los Comuns y Ciutadans en el Parlament. El texto se tramitará por la vía de urgencia para que pueda recibir la luz verde en el próximo pleno.

El ministro de Agricultura, Luis Planas, también ha manifestado su compromiso con la simplificación burocrática y las exigencias normativas. Planas se comprometió a crear un grupo de trabajo con las comunidades autónomas para identificar las principales trabas burocráticas existentes y buscar fórmulas más sencillas para tramitarlos.

Armengol espera que la ventanilla única sea una herramienta práctica e intuitiva. Rossend Saltiveri, responsable del sector porcino en la Unió de Pagesos (UP), añade que sería ideal que, una vez entregada una información, el agricultor pudiera olvidarse y que fuera la Administración la que la hiciera llegar a los distintos departamentos interesados. Saltiveri señala que los agricultores deben rendir cuentas por temas sanitarios y de garantía alimentaria, por cuestiones medioambientales, por el bienestar animal, por los contratos de trabajo a los empleados, por ampliaciones u obras en las explotaciones, entre otros temas. Esta diversidad de temas obliga a tratar con departamentos muy distintos, lo que a menudo implica duplicidades. La puesta en marcha de la ventanilla única permitiría que la propia Administración fuera más eficiente y que, en lugar de hacer tres inspecciones al año a una misma granja, se solventaran todos los trámites con una sola inspección.