La planta de Ford Almussafes en Valencia, España, se prepara para enfrentar un nuevo Expediente de Regulación de Empleo (ERE) a partir del 28 de mayo, según lo anunciado por el sindicato mayoritario, la Unión General de Trabajadores (UGT). Este anuncio llega apenas una semana después de que Ford garantizara la producción de un nuevo modelo que aportará alrededor de 300.000 unidades al año a mediados de 2027.
La multinacional automotriz busca adaptar la actual plantilla de alrededor de 4700 trabajadores a la carga de trabajo que tendrá la factoría hasta la llegada del nuevo coche multinenergía. Actualmente, la planta solo produce un modelo, el Kuga.
En el camino hacia la llegada del nuevo vehículo a las líneas de producción, el sindicato UGT ha destacado la necesidad de definir el volumen de empleo requerido y el excedente definitivo de personal. En febrero, UGT ya había advertido en un comunicado sobre un posible excedente de personal en la fábrica tras la desaparición de la Transit en abril.
Pese a esta noticia, el sindicato ha querido resaltar que el Acuerdo por la Electrificación firmado hace más de dos años con la compañía estadounidense es la herramienta fundamental por la que la dirección mundial de Ford ha reafirmado su apuesta por Valencia. De este modo, Almussafes tiene garantizado un vehículo y suficiente carga de trabajo gracias al nuevo modelo prometido. Esta situación contrasta con la que podrían enfrentar otras fábricas productivas.
Según el sindicato, la Comisión del Observatorio para la Electrificación deberá cobrar protagonismo para analizar la situación socioeconómica y determinar qué medidas de flexibilidad son necesarias en cada momento.
Este nuevo ERE será el cuarto que afronta Ford Almussafes desde 2020. El último expediente resultó en la salida de alrededor de 1.100 empleados, dejando la plantilla en su mínimo histórico desde que la planta abrió sus puertas en 1976.
Además del ERE, UGT también ha comentado sobre la renuncia de Ford a las ayudas del segundo Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) del coche eléctrico. Según la central sindical, esto indica que los planes de Ford para la fabricación de vehículos eléctricos tienen otros plazos, teniendo en cuenta el retraso que experimenta la electrificación en Europa y los estudios de mercado realizados.
Ford anunció su decisión de renunciar a estas ayudas en un comunicado, señalando que, si bien ha informado al Gobierno del desistimiento de sus solicitudes de ayudas al PERTE, espera continuar con su colaboración con los gobiernos nacional y regional.
Esta decisión sigue a la del pasado año cuando Ford rechazó otros 106 millones de euros dentro del primer PERTE. En esta segunda convocatoria, la marca renunció a los 37 millones de euros que ya tenía asignados para la construcción de una planta de ensamblaje de baterías dentro de la línea A del PERTE VEC II, así como a todo el dinero destinado a la electrificación de la factoría.
